
Justin Rose lanzó un beso al cielo nada más embocar el putt de par en el hoyo 18. La dedicatoria tenía un dueño indiscutible…
Esto es para su padre, Ken, que murió de cáncer en 2002 cuando tenía 57 años. Una enorme influencia en su vida.
El mensaje a su madre y un mar de lágrimas… «Le mandé un mensaje a mi madre el sábado por la noche y le dije: «mamá, estoy preparado para hacerlo por papá». Y mi madre sólo me respondió: «hijo, sería fantástico». Eso me puso quizás más nervioso. Cuando la llamé después de confirmarse la victoria apenas podíamos hablar. Estábamos los dos en un mar de lágrimas. Los dos echamos mucho de menos a mi padre. Yo pensé en él todo el tiempo. Quería que se sintiera orgulloso ganara o perdiera. Cuando hice el par en el 18 estaba feliz. Aunque Phil hubiera acabado birdie-birdie y hubiera perdido, sabía que mi padre habría estado orgulloso de mi comportamiento. Afloraron todas las lecciones que me dio durante su vida».
El US Open era el ‘elegido’… «Siempre me he sentido muy a gusto en el Masters de Augusta, siempre he soñado con ganar el British Open, pero siempre he pensado que el US Open es el grande que mejor se adapta a mi juego. El año pasado fui el mejor en greenes en regulación del PGA Tour y este año estoy muy arriba en calles cogidas. Vine a Filadelfia realmente convencido de que podía hacer algo importante, además esta ciudad significa mucho para mí y para mi caddie». (Rose ganó en Filadelfia hace tres años en el PGA Tour y su caddie había ganado cinco veces siendo caddie del LPGA).
Aquel British Open de 1998… «Ha pasado mucho tiempo desde lo de Royal Birkdale (1998), a veces me parecen 25 años y otras veces creo que fue ayer. Traté de aprender de aquello y prepararme para algo así. He tenido momentos buenos y malos, pero todo me ha hecho más fuerte».
El espíritu de Ben Hogan… «Claro que pensé en Ben Hogan cuando caminaba en el hoyo 18 camino de mi bola. Es imposible no hacerlo cuando estás en Merion. Vi que estaba en el centro de la calle, con el sol cayendo en el horizonte y recordé aquel hierro 1. Necesitaba un swing más bueno y dos putts, como Hogan, ese era el objetivo. Pegué el hierro 4 y fue muy bueno, pero vi que aún quedaba trabajo porque se marchó fuera de green. Por suerte se me quedó bien y pude hacer un buen chip con la madera 3. Quería hacerme justicia a mí mismo y a todo lo que he pasado».
Talento y trabajo… «Mi obsesión cuando fallé los 21 cortes seguidos después de aquel Open de 1998 fue demostrar que yo no era un jugador que había salido espontáneamente y que iba a desaparecer. Yo sabía que tenía talento y lo quería demostrar. Sabía que si unía el talento con el trabajo duro debía funcionar».
Inspiración para Inglaterra… «Espero que esta victoria resulte inspiradora para mis compañeros ingleses. Son todos muy buenos y cualquiera puede ganar: Donald, Westwood, Casey… Ojalá lo consigan muy pronto. Creo que lo que hacía falta es que alguno rompiera la lata. Y ya está…».
La confianza de su padre… «Mi padre siempre pensó que yo era capaz de hacer esto. Siempre le decía a mi madre, incluso cuando estaba ya muy próximo a morir, tranquila, Justin estará bien. Él sabe lo que tiene que hacer. Creyó siempre en mí y me dio mucha confianza».
¿La Ryder o el US Open?… «No tiene nada que ver con la celebración de Medinah. Creo que aquello fue más divertido, porque fue en equipo, en grupo, fue muy especial. Esto lo veo más como el final de un viaje, de emociones, de trabajo, de entrenamiento, de mentalización…».


