Inicio US Open US Open 2013 Fernández Castaño: confesiones de talla ‘major’

Fernández Castaño: confesiones de talla ‘major’

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Gonzalo Fernández Castaño aún saborea la semana del US Open, aunque reconoce que ha supuesto un desgaste físico y mental de considerables proporciones.

Aún anda recuperando el aliento, pero el tiovivo rueda y rueda y no espera a nadie, así que el madrileño va a jugar esta semana el Travellers Championship, siguiente torneo del PGA Tour, en el TPC River Highlands (Cromwell, Connecticut). De camino hacia allá atendía amable y dispuesto a Tengolf. Su primer top-ten en un ‘major’ bien merecía un ramillete de reflexiones.

La gran jornada final en el Merion Golf Club. «Por momentos llegué a pensar que la podía liar en la última jornada, sobre todo cuando comencé con birdie en el hoyo 1. Y también cuando dejé la bola en el green del hoyo 3, el par 3 más monstruoso que jamás hayamos visto… Después me enteré de que la USGA se equivocó con la predicción del viento, porque el tee estaba lejísimos con el viento en contra (la distancia era de más de 240 metros y hubo rachas de viento en contra que superaron los treinta kilómetros por hora…). Pero después de pegar una madera 3 perfecta y alcanzar a duras penas el borde del green, luego hice tres putts. A los que no son muy pegadores no les quedaba más remedio que coger el drive. En el hoyo 11 volví a tripatear y fue una pena, pero jugué muy bien. En el tramo más complicado tiré putts muy buenos de birdie en los hoyos 15, 16, 17 y 18. Me dio especial rabia lo que me pasó en el 18, porque tiré un putt lejano espectacular y cuando parecía que iba a entrar cogió el borde, se fue un metro, y luego fallé el de vuelta. En el 13 tampoco emboqué un putt bastante corto, así que tuve opciones de haberme acercado mucho más».

Las sensaciones generales que deja en el madrileño esta semana de locura. «Me quedo con una idea: fui capaz de tener todas las vueltas bajo control. Esto es importante porque en un US Open es muy sencillo irse de madre. Es relativamente sencillo perder el control y en unos minutos te puedes hundir con todo el equipo. El año pasado en San Francisco hice un triple bogey en el primer hoyo del torneo y ya me quedé muy tocado. A eso me refiero y creo que la experiencia ayuda mucho en este sentido. Y en Bethpage, en 2009, pagué la novatada de llegar a un US Open por primera vez y ver ese campo tan largo, tan complicado…».

Flechazo a primera vista con Merion. «Hay otra cosa: este campo me gustaba mucho. Me gustó desde el primer día que llegué y lo vi. Esto ayuda muchísimo. No sé, de repente sientes que se adapta a tu juego mejor que otros campos. A mí, además, me han dado mucha vida y desahogo esos hoyos en los que podías salir con un hierrito, porque no le estaba pegando nada bien al drive. En realidad, no le he pegado bien al drive en toda la semana».

¿Un antes y un después respecto a sus expectativas en los Grandes a partir de ahora? «Me parece que lo razonable es seguir con los pies en el suelo y en el día a día, pero reconozco que este décimo puesto en un US Open me da mucha motivación y también te ayuda a confirmar que estás dando poco a poco los pasos adecuados».

Una interesante reflexión acerca de Sergio García. «Ha sido una semana dura, de mucho desgaste en todos los sentidos. Así que cuando acabas entre los diez primeros por primera vez te das cuenta de lo que cuesta conseguirlo, de lo difícil que resulta meterse ahí. Le das vueltas al asunto y por eso ahora también soy un poco más consciente de lo que está haciendo Sergio a lo largo de su carrera. No sé cuántos top-ten lleva en los ‘majors’. Y me parece que suma ya nueve top-5. Es acojonante lo que hace Sergio García».

Su presencia estelar en el partido del sábado junto a Tiger Woods y Rory McIlroy. «Pareció que se alinearon todos los planetas para que ocurriera. En primer lugar, porque el viernes yo los llevaba delante y me daba perfecta cuenta del resultado de ellos, y entonces ocurrió que en el último hoyo del día fallé un putt de no más de ochenta centímetros para clavar su resultado. En segundo lugar, porque había dudas de si se iba a salir al día siguiente en grupos de dos o de tres. Y luego va y ocurre: no sólo sales con el Número 1 del mundo, sino que además sales con el Número 2. Yo siempre me pongo algo nervioso en el tee del 1, y esta vez un poco más. La prueba fue el importante sartenazo que pegué derecho al búnker… Después, todo es impresionante. La combinación de Tiger y Rory en un campo es explosiva. El ruido, la gente… Después de pegar en el hoyo 4 Tiger y yo íbamos hablando y fue increíble: llegó un momento en el que no podíamos escucharnos. Merion, además, es pequeño y tienes a la gente mucho más encima. Desafortunadamente, ninguno de los dos pudo jugar bien aquel día. Pero Tiger me chocó la mano en dos ocasiones, después de un buen aprochito desde debajo de unas ramas y cuando la emboqué en el 17 desde fuera. Lo que yo puedo decir de Tiger, desde luego, es que es un señor».

El ganador, Justin Rose, viejo compañero de correrías juveniles y un tipo entrañable. «Somos de la misma generación, los dos nacimos en el 80, así que hemos coincidido muchísimo, en mundiales, europeos… Justin es de esa gente que merece de verdad la pena. Siempre tiene una sonrisa para todo el mundo y sigue siendo la misma persona sencilla, cercana y normal».

Un curioso encuentro 72 horas antes de iniciarse el US Open con el futuro ganador. «El lunes estaba yo en el putting green y Justin Rose se acercó y miraba mucho mi putt. Me preguntó y parecía que le gustaba. Me dijo que últimamente no estaba muy contento con el suyo y terminó diciéndome: ‘este va a ser mi próximo putt’. Y ya ves, luego va y gana el US Open con el suyo…».