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Gonzalo ‘se merienda’ a Tiger y McIlroy

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La grada del hoyo 17 del Merion Golf Club se levanta y grita enloquecida. Los aficionados agitan las banderas, chillan, aplauden, lanzan sus puños, sacuden sus gorras… Acaban de ver un golpe prodigioso.

Es el partido de Tiger Woods, Rory McIlroy y Gonzalo Fernández Castaño. Casi nada. El Número Uno y el Número Dos del mundo juntos en la tercera jornada de un US Open. Un acontecimiento para el que cualquiera está dispuesto a romper la hucha de los ahorros y pagar una entrada.

No sorprende, por tanto, que haya ocurrido algo extraordinario. Sin embargo, ni Tiger, ni McIlroy son los protagonistas del golpe. Es el españolito Gonzalo Fernández Castaño. ‘Gonzo’, como ya le conoce también en Estados Unidos, acaba de ejecutar un chip maravilloso desde el rough. Su golpe de salida en este larguísimo par 3 botó a la altura de la bandera y fue a parar a la hierba alta del fondo. Mal resultado para un buen golpe. Sin embargo, lo corrigió de la mejor manera posible, con esas manos de seda que demuestra en tantas ocasiones alrededor de green. Pellizco perfecto y la bola que rueda mansamente por el green unos diez metros hasta caer en el hoyo. La secuencia en la grada se vive así: silencio, expectación, murmullo, ruido, algarabía y éxtasis. Gonzalo se quita la visera y saluda al público. Mientras, recibe la felicitación de Tiger y McIlroy. Alguno que anda dando el último bocado a la hamburguesa piensa que es el mundo al revés. Pero no.

El birdie en el hoyo 17 es la escenificación de lo que ayer ocurrió en Merion. Gonzalo eclipsó al Número Uno y al Número Dos del mundo. Les ganó la partida. Los derrotó en toda una tercera ronda del US Open. De los tres, el único que tiene alguna opción de ganar el torneo es el madrileño.

Gonzalo Fernández Castaño se doctoró ayer cum laude en cómo superar escenarios de máxima presión. Tercera jornada de un grande y compartiendo partido con las dos rutilantes estrellas del golf mundial. ¿Alguien da más?

Y ganó. Fernández Castaño (+5) hizo 72 golpes, mientras que Tiger Woods (+9) hizo 76 y Rory McIroy (+8) hizo 75. Además, no sólo sacó adelante una vuelta difícil por todo lo que rodea jugar con Tiger y McIlroy, por la cantidad de gente que mueve o por estar en el foco durante toda la ronda, resulta además que ninguno de sus compañeros de partido jugó bien. Más que nunca Fernández Castaño tuvo que realizar un fabuloso ejercicio de concentración para abstraerse de lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Y lo consiguió. Y ahí también tiene mucho que ver el trabajo de su caddie, el escocés Jeff Paul.

Fernández Castaño recibió como todos castigo de Merion, pero siempre se revolvió con garra y birdies. Reaccionó a los dos primeros bogeys en el 5 y en el 6 con un birdie en el 8. Al doble bogey del 11 le siguió un birdie en el 13 y jugó los dos últimos hoyos al par, un parcial más que notable que ayer no estuvo al alcance de casi nadie. No está excelso desde el tee, pero se las compone para salir del rough. Es capaz de encontrar el green desde la hierba alta, y eso no es nada fácil. Parece que jugara con guadañas en lugar de palos de golf. Su secreto es medir los riesgos al máximo y nunca sobreexponerse más de lo debido. Del resto se encarga su gran juego corto.

Tiger y McIlroy decepcionaron. Woods se quejó menos del codo izquierdo que el jueves y el viernes, pero lo cierto es que transmite la sensación de que algo le hace ir con el freno de mano. No está bien. No anda suelto. Ayer cogió casi todas las calles, pero sus hierros fueron pobres y alrededor de green no anda fino. Tampoco le putt le está ayudando demasiado.

Mientras, McIlroy mantuvo una pelea a brazo partido con su juego largo. “Las maderas se me iban a la derecha y los hierros a la izquierda, y así es imposible”, resumía el norirlandés con su habitual sinceridad.

Gonzalo debe salir aún más fortalecido de esta tercera ronda en el US Open. No tiene nada que perder el domingo. Se encuentra en una magnífica posición, a seis golpes del líder Mickelson, y a sólo uno del top ten. Es cierto que la victoria parece una quimera. Necesitaría una grandísima vuelta (65 o 66 golpes, algo que nadie ha hecho), pero quién sabe. El triunfo puede estar alrededor del par o incluso en +1. Soñar es gratis y si alguien se comportó el sábado como un Número Uno fue Gonzalo Ferández Castaño.