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Sergio transforma el drama en comedia

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Sergio García estrecha la mano de Harrington y Cink nada más acabar la vuelta en el hoyo 10. Los tres resoplan. Los tres ríen. Hay motivos.

Acaban de hacer birdie y lo que iba camino de una primera vuelta de llorar se transforma en una excelente remontada que invita a soñar. Especialmente en el caso que más nos interesa, García. Sergio ha hecho 73 golpes (+3) y se mantiene con todas las opciones intactas, algo por lo que pocos habrían apostado tras el octavo hoyo de su vuelta.

El de Borriol ha conseguido darle la vuelta a muchas cosas el jueves en el campo de Merion, Filadelfia. El inicio de la ronda era muy tenso. Amenazaba tormenta de lluvia y de gritos. Se esperaba un público adverso y caliente tras su polémica con Tiger Woods. Algún grito se produjo, una provocación por aquí y por allá, pero nada demasiado grave. Sea como fuere, la policía estaba advertida y preguntó al español si prefería que expulsara del torneo a los ruidosos aficionados que estaban dando la vara. El español dio las gracias, pero declinó el ofrecimiento. Estaba preparado para aguantar el chaparrón.

Y el chaparrón llegó, aunque lo menos grave fue el público. La ronda transcurrió con bastante tranquilidad. Algún grito esporádico en el hoyo 11 (su comienzo) y un ‘gracioso’ imitando el ruido de los pollos en el hoyo 18. Poco más. Aunque curiosamente en ambos greenes hizo tres putts.

También hubo chaparrón de agua, que obligó a suspender la ronda más de tres horas y media. Precisamente, antes y después de la suspensión Sergio vivió sus peores momentos en el campo. Sonó la bocina segundos después de mandar la bola fuera de límites en el hoyo 14 por un inoportuno resbalón. Doble bogey. Cuando se reanudó el juego cometió un fatídico cuádruple bogey en el 15. Volvió a mandar la bola fuera de límites por la izquierda. La pelota botó en el camino y se metió en un jardín. Su tercer golpe fue a calle, el cuarto a un búnker corto de green, el quinto fue un filazo que se cruzó el green y acabó en el rough, el sexto se quedó a dos metros de la bandera y dos putts. Torpedo a la línea de flotación de cualquiera y mucho más para alguien que no atravesaba, precisamente, por su mejor estado emocional. En el 18 cometió bogey tras hacer tres putts y escuchar el sonido del pollo. Se ponía +7.

Sergio tocó fondo, pero no se hundió, sino que rebotó con una fuerza espectacular. Hizo birdie en el hoyo 1 con un tirazo desde la calle. Acto seguido firmó un soberano eagle. Pegó un gran drive al centro de la calle, fantástica madera 3 y un gran putt de ocho metros. Es el único eagle que se ha hecho en un par 5 en Merion en los que llevamos de torneo. Hizo bogey en el 4, pero lejos de amilanarse acabó con otros dos birdies en el 8 y el 10. Del público, nada más se supo, y Sergio comentó al acabar a la NBC: «la gente ha estado muy bien. Creo que la mayoría me ha estado apoyando y eso es muy bonito».

Sergio ha conseguido dar la vuelta a un día complicadísimo. Podría haberse diluido como un azucarillo y marcharse del US Open por la puerta de atrás. Pero no. Ha sacado toda la garra que lleva dentro. Tiene ganas de pelear y le gusta Merion. Es un campo al que puede hacerle pocas.

El chaparrón ha pasado y Sergio está seco. Queda mucho US Open.