Francesco Molinari protagonizó este viernes el golpe del día en el US Open de Pinehurst. Y uno de los golpes del años. El absoluto momentazo de este US Open. El italiano pinchó su bola en el tee del par tres del hoyo 9, su última bandera del día, con la mente puesta ya en hacer las maletas y marcharse a casa. Su marcador lucía un doloroso siete sobre par, a tres golpes del que en ese momento era el corte provisional. Sin embargo, sucedió lo que nadie se esperaba y el torneo le dio una vida extra…
Para empezar, el italiano, que compartía partido con Sergio García y Ryo Ishikawa, fue el tercero en jugar. Tenía un hierro 6 en la mano, pero vio al de Borriol pegar un tirazo con un hierro 8, que aterrizó en el green en el sitio perfecto, un palmo pasado el búnker y rodó hasta la bandera para dejarse una buena opción de birdie, y cambio de opinión a última hora. Habló con su caddie y optó por jugar un hierro 7. La elección de la semana para el bueno de Francesco.
💥 ACE ON THE LAST TO GET INSIDE THE PROJECTED CUT! 💥@F_Molinari with the ultimate do or die moment! pic.twitter.com/XoqmvaDNpi
— U.S. Open (@usopengolf) June 14, 2024
Nada más pegar su golpe, como suelen hacer casi siempre los compañeros de partido que ya han jugado, Sergio comenzó a caminar rumbo al green. Pero cuando llevaba apenas unos pasos y vio caer la bola de Molinari, se paró en seco para disfrutar del momento. «Cuando la vi rodar al hoyo sabía que iba para dentro, me paré alcé los brazos y la vi entrar por todo el centro. Fue increíble», cuenta a Ten Golf. Un hoyo en uno que el español celebró con su amigo Francesco levantando los brazos y volviendo hacia el tee para abrazarle.
En ese momento, Molinari pasaba de estar +7, con los dos pies fuera del US Open, a ponerse con +5 y soñar con pasar el corte. Ya era sólo cuestión de tiempo que alguno de los jugadores que marchaban con cuatro sobre par cometiera un bogey para abrirle al italiano las puertas del fin de semana… algo que ocurrió poco después en ese mismo hoyo 9, con una importante liada de Brooks Koepka.
Es el auténtico momentazo del US Open. Una de esas imágenes que quedan grabadas en un campo de golf y te ponen los pelos de punta. No había mucho público siguiendo ese partido, pero le podrán contar a sus nietos lo que vieron.



