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Matteo Manassero atiene a Ten Golf en su regreso cinco años después a lso Grandes

La mejor sonrisa de este US Open

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Matteo Manassero, durante la vuelta de prácticas en el US Open Championship.
Matteo Manassero, durante la vuelta de prácticas en el US Open Championship. (Photo by Ross Kinnaird/Getty Images)

Quedan apenas unas horas para que arranque el US Open y las palabras más escuchadas en Pinehurst son carnicería, escabechina y sufrimiento. Que si los greenes, que si el drama del pelo a favor, que si las escapatorias, que si las moñas, ay, las moñas… Sin embargo, hay un jugador que al oír todo esto le entra la risa. Es la sonrisa de este US Open. La mejor de todas. Es Matteo Manassero. «Sufrir vamos a sufrir todos, eso está claro, pero me han pasado muchas cosas en los últimos años como para no valorar lo que significa estar aquí, en este torneo y en este escenario», asegura a Ten Golf poco después de terminar sus últimos nueve hoyos de prácticas. «Los deberes están hechos, ahora a disfrutar», afirma.

Entre 2009 (cuando debutó siendo un pipiolo jugando aquel Open junto a Tom Watson y Sergio García en Turnberry) y 2016, el golfista veronés jugó 17 Grandes. Desde 2016 hasta hoy sólo ha disputado uno más, el Open Championship de 2019, para el que se clasificó por la previa. Este US Open de Pinehurst será el segundo. Estos números son una buena manera de ver cómo le ha cambiado la vida a Manassero. Cuando el italiano mira atrás no lo hace con melancolía, dolor o rencor, al revés, se queda con todo lo bueno que ha aprendido en los malos momentos.

«El tiempo es el que es, cinco años desde mi último Grande, no me parece ni mucho ni poco, pero sí es cierto que han pasado muchas cosas. En mi cuerpo no me parecen tantos años, pero he hecho muchas cosas diferentes para estar aquí. Han sido muchas cosas malas y muchas buenas que me puedo llevar al futuro para estar bien y sólido. Han sido años muy importantes. para entender entender cuánto hay que disfrutar esto porque es muy difícil estar aquí. Hay que valorar lo que supone estar aquí», asegura, claro, sonriente.

Matteo es consciente de que su presencia en este US Open, y sus éxitos en general, le hacen feliz a mucha gente. Lo sabe y lo disfruta, no le pesa. «Soy consciente de que en Italia y en España mucha gente me ha felicitado. Lo entiendo y es muy bonito. Fui el primero en ser muy feliz por estar aquí, lo agradezco y me lo tomo bien, no es una responsabilidad extra de tener que hacerlo bien, es más qué bueno que la gente me siga mirando. El jugador que tiene éxito disfruta de esto, es un placer», afirma sereno.

Su juego está en un gran momento. No hay que cambiar nada, le repite su entrenador, el danés Soren Hansen mientras escudriña cada golpe de su pupilo. En sus seis últimos torneos disputados ha cosechado una victoria, un quinto puesto y cuatro top 25. El juego está ahí. «Está todo bien, todo bien la verdad. Físico y juego, todo está en orden. No hay que buscar cosas. Se pegarán buenos tiros y malos tiros, lo importante es tener la actitud. La mentalidad tiene que ser muy fina en un campo así. Es lo único que tenemos bajo nuestro control», señala.

Se podría decir que James Ridyard, entrenador inglés, sacó a Matteo del pozo y lo acompañó en su primera victoria en el Alps, echó las primeras paladas de asfalto del camino de vuelta, pero quien lo subió a un coche para ir más rápido, quien lo llevó al siguiente nivel, ha sido Hansen. La historia es bonita. El danés, persona formal y por derecho donde las haya, no las tenía todas consigo a principios de 2023 cuando se le planteó la posibilidad de trabajar con Manassero. No tenía nada en contra del italiano, al contrario, pero estaba trabajando ya con muchos jugadores y no estaba convencido de que pudiera prestarle la atención que requería en ese momento. «Matteo está en un momento muy importante de su carrera y no debe equivocar en esta decisión», argumentaba.

Sin embargo, Manassero lo puso fácil. Se comprometió a viajar a Dinamarca cuando hiciera falta para ver a Soren, incluso para trabajar en indoor, a entrenar por vídeo y finalmente sus caminos se unieron. Éxito total. Ganó dos torneos del Challenge Tour en 2023, ascendió al DP World Tour y ya ha vuelto a ganar también en la primera división. Ahora, US Open. Manassero ha dejado la Nacional y se ha metido en autopista.

El campeón de cinco torneos en el DP World Tour tiene claras las claves de esta semana. «En otro momento hubiéramos intentado hacer todo perfecto, pero no es lo más importante, sobre todo con el campo que tenemos por delante. Mentalmente y hablándote bien lo puedes pasar bien y ser tú mismo en el campo. Ese es el objetivo», explica.

Por si aún les queda alguna duda de que Manassero es la mejor sonrisa de este US Open, no se pierdan lo que piensa de Pinehurst. Nunca antes había estado aquí. «Es un campo que debe jugar todo golfista alguna vez en su vida tenga el hándicap que tenga. Todos deberían venir aquí, es precioso. No he jugado nunca en un campo de este estilo y el sitio, con diez campos, el Village… es único. He jugado otros US Open pero este único. Me falta Pebble Beach, pero sí he estado en Oakmont y éste es mi favorito. Es precioso y difícil a un nivel extremo y eso hace que sea muy especial».

¿Y saben qué? Que aún tiene sólo 31 años… Como para no reírse a mandíbula batiente.