Hace cinco años, algo menos, David Puig estuvo por primera vez en Pinehurst. Lo crean o no, apenas tenía 17 años. Era la tercera vez que jugaba al golf al otro lado del Atlántico y la experiencia se le quedó grabada a fuego. Fue en el US Amateur de 2019 y se disputaron, como siempre, dos jornadas stroke play de clasificación para la fase final match play. Una ronda se jugó aquí mismo en el Nº2 y la otra fue en el Nº4. «Me cayeron por todos lados», confiesa con una risa el golfista de La Garriga.
Puig no pasó el corte y pudo comprobar en sus carnes la dureza del diseño de Donald Ross… «y del otro», interviene Puig rápidamente. «Y del otro, que se habla mucho del 2, que es muy duro, pero cuidado con el 4 que no es ningún regalo». El 4 lo diseñó inicialmente Donald Ross, pero ha sufrido tanto cambios que no se le atribuye a él. Eso sí, ojo a la retahíla de nombres que ha intervenido en su evolución: Robert Trent Jones, Rees Jones, Tom Fazio y, por último, Gil Hanse, al que hoy en día se le considera el diseñador. Lo mejor de lo mejor. Es un par 72.
Los recuerdos de David de aquel US Amateur, donde Eduard Rousaud y Alex del Rey fueron los españoles que llegaron más lejos, no son muy buenos, pero sí le sirven para poner en perspectiva cómo le ha cambiado la vida en este tiempo. «Quién me lo iba a decir a mí, que iba a estar en un US Open, jugando, y compartiendo casa con Jon Rahm», reflexiona en alto con una mezcla absoluta de emoción, orgullo y admiración. «La verdad es que Jon nos lo ha puesto muy fácil y estamos muy agradecidos. Nos hemos venido en el avión con él y nos quedamos en su casa. Es un lujo», afirma.
Como lujosa ha sido también su primera ronda de prácticas de la semana, junto a dos campeones del US Open como Wyndham Clark, el defensor este año, y Lucas Glover. El cuarto era Beau Hossler. La partida ha salido de manera improvisada en el campo de prácticas. «Wyndham, Hossler y yo nos conocemos de Scottsdale, a veces entrenamos juntos en Whisper Rock, les he preguntado, tenían un hueco y me he metido. Ha estado bien, ha sido una buena ronda», afirma a Ten Golf.
Puig ha estado bien, sin notar apenas el cansancio de terminar el domingo en Houston peleando por primera vez por la victoria en un torneo de LIV. «Me faltó pegar un poco mejor a los hierros para ganar. Una pena, pero estoy contento de haberme visto ahí, de notar que los resultados también llegan en LIV», afirma. Hoy, desde luego, los hierros han estado mejor. En el 17, par 3, ha hecho birdie con un tirazo que ha botado a un metro de la bandera y en el 18 se ha dejado otra opción muy clara de unos tres metros. Después de jugar se iba al campo de prácticas a afinar algunas cosas.
David es de mentalidad grande y afirma sin rubor que su objetivo siempre que juega un torneo es ganar, aunque sea el US Open. Eso sí, sabe que será una semana muy sufrida. Nueve hoyos han sido suficientes para saber que será más difícil que su estreno el año pasado en Los Ángeles. La razón es muy simple: «El del año pasado era un campo muy difícil, pero al menos tenía algunos hoyos que claramente eran de birdie. Aquí no hay ninguno. El único par 5 que hemos jugado es casi imposible llegar de dos. Tienes que pegar tiros muy buenos para dejarte alguna opción, y eso que los greenes aún no están lo duros que veremos el jueves. Cuatro rondas de par aquí y eres Dios», dice sonriente.
Por supuesto, también tiene presente la clasificación olímpica. La desea y va a pelear por ella. Necesita pasar el corte, pero no puede estar más elegante cuando se trata de hablar de Jorge Campillo, su gran rival por estar en París.


