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Análisis de la primera jornada del US Open Championship

Y de repente, Brooks

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Brooks Koepka durante la primera jornada del US Open Championship 2025. © Golffile | Stefano Di Maria
Brooks Koepka. © Golffile | Stefano Di Maria

Ya se habló y escribió largo y tendido sobre el ‘caso J. J. Spaun’ cuando perdió aquel desempate en el THE PLAYERS este año ante Rory McIlroy: probablemente este jugador sea, o pueda llegar a ser, mucho mejor de lo que él piensa. De lo que todos pensamos. Pero las cosas se piensan por algo: en su juego apenas se aprecian fisuras, pero no puede decirse lo mismo de su mentalidad. Se demostró, por ejemplo, en aquel desempate a tres hoyos en el TPC Sawgrass: Rory apenas tuvo que apretar el acelerador para laminarlo, después de que Spaun perdiera la oportunidad de ganar en el hoyo 72 del torneo. En este aspecto, el de la confianza en sí mismo, gasta un motor diésel. Tiene 34 años y todavía mucho margen de mejora. Pero el caso es que ha sido capaz de abrir un US Open en Oakmont con una ronda de 66 golpes, sin bogeys. La única tarjeta inmaculada de la jornada. Andando se hace camino y el californiano (corre por sus venas sangre americana, filipina y mexicana) no ha dejado de dar pasos en los últimos tiempos. La prueba es que ahora mismo es el Número 25 del mundo y que nunca en su carrera estuvo más alto en este ranking.

El arranque de Spaun fue una de las dos grandes noticias del día. La otra fue el traspié de Scottie Scheffler, que se ha complicado la vida una barbaridad con esa primera ronda de 73 golpes que lo sitúa a siete golpes del líder. Veamos. Hay que retroceder hasta el año 1998 para encontrar a un ganador del US Open que arrancara el jueves a siete golpes del líder. Le ocurrió a Lee Janzen aquel año en el Olympic Club de San Francisco, pero incluso la posición de Janzen era ligeramente favorable a la de Scottie, puesto que él se situó de entrada en el puesto 38º, mientras que el texano es ahora mismo 49º. No hace falta señalar que Scheffler se la juega prácticamente a una carta este viernes. Janzen, por ejemplo, en aquella ocasión, firmaba el viernes la mejor tarjeta del día, un 66, y remontaba hasta la cuarta posición, a dos golpes del líder.

El tercer gran suceso relevante del jueves es la irrupción de Brooks Koepka. Y no es una irrupción cualquiera. Es la del mejor especialista en majors desde Tiger Woods, incluso por delante todavía del sunami Scheffler y a pesar incluso de su gris rendimiento en estos torneos desde que ganara el PGA de 2023, incluyendo los dos cortes fallados este año en el Masters y el PGA.

El regreso a la buena senda tiene un porqué concreto y perfectamente situado en el espacio y el tiempo. La semana pasada, en los días previos al torneo de LIV Virginia, se ‘encerró’ con su equipo en el campo de prácticas del Robert Trent Jones Golf Club, horas y horas, cientos y cientos de bolas y dieron con la raíz del problema. “Mi percepción de dónde estaba el palo de golf y dónde estaba de verdad se desviaba unas ocho o nueve pulgadas (alrededor de 20 centímetros). Pasamos toda la semana pasada en el campo de prácticas; no jugué en el campo ni el martes ni el miércoles. Simplemente nos sentamos en el campo de prácticas y golpeamos pelotas durante muchas horas la semana pasada. Y todo empezó a encajar. Estoy empezando a ver cómo evoluciona el vuelo de la bola, donde se convierte en un pequeño fade agradable y ya no tengo el fallo a los dos lados. Ahora es muy consistente”, ha explicado el jugador de Florida.

Vaya si fue consistente. Es cierto que a Koepka le vino de perlas el bonus del hoyo 4, donde enchufaba un putt de doce metros para eagle, pero no nos engañemos, su -2 final seguramente no hizo del todo justicia a la exhibición que impartió en todas las parcelas del juego. Sólo una duda, por poner un ‘pero’: estas reconstrucciones técnicas deben testarse o terminar de confirmarse en momentos de máxima presión, que son los que están por llegar, sobre todo el domingo.

Pero es la carita que pone Brooks en los Grandes, cuando todavía está en la pomada, la que debe preocupar al resto. Afilada y casi ausente, fiel reflejo de que anda enredando dentro de su burbuja. Su disciplina en la estrategia, además, es un don en semanas de US Open: ayer pegó con el driver como en sus mejores tiempos, pero luego no dejaba de buscar el centro del green, una y otra vez, sin morder anzuelos, sin caer en la tentación…

Esta misma semana, además, según ha desvelado el propio Brooks, tuvo una larga charla con Pete Cowen, su afamado coach, que no se anduvo con paños calientes: “Mantendré entre nosotros lo que hablamos. No me gustó, pero es algo que creo que necesitas escuchar, o que yo necesitaba escuchar en el momento adecuado. No es la primera vez que lo hace. No le da miedo. No me gusta tener gente que me diga «sí» a mi alrededor. Solo quiero que alguien me diga la verdad, que me diga qué está pasando, qué ven. Si empiezo a dudar de ser Brooks Koepka, quiero que alguien me lo diga, y él hizo un trabajo excelente”, sentenciaba el cinco veces ganador de Grande, que después del urgente paso por el taller, ahora ve y siente su swing, mucha atención, como lo veía y sentía en 2013. Están locos estos jugones.

Resultados en directo del US Open Championship 2025