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Análisis de la segunda jornada del US Open Championship

Los tres metros que separan la gloria de la desesperación

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Jon Rahm en la segunda ronda en Oakmont. © USGA/Chris Keane
Jon Rahm en la segunda ronda en Oakmont. © USGA/Chris Keane

El putt más largo que ha embocado Jon Rahm (+4) en los primeros 36 hoyos del US Open fue uno de poco más de tres metros y medio (12 pies) que enchufaba el jueves para salvar un gran par en el hoyo 13. Ni siquiera el que metía de eagle, también en la primera ronda (hoyo 4), fue más largo (10 pies y algunas pulgadas, algo más de tres metros).

Si lo ves, no lo crees, ni siquiera en Oakmont y en un US Open: Jon sólo ha sumados dos birdies en dos rondas de golf, uno por día (además del eagle del jueves, cierto). Aún menos te lo crees si además compruebas que el de Barrika ha pateado para birdie en 22 ocasiones y en nueve de ellas desde distancias claramente por debajo de los tres metros y hasta de los dos metros, convirtiendo sólo dos: una desde metro y medio de distancia y otra desde sólo medio metro…

El análisis del propio jugador tras finalizar la segunda ronda era tan simple, rotundo y demoledor como acertado. “Le puedes dar las vueltas que quieras al juego de tee a green, pero si no metes un putt es imposible”. Y tanto. Jon es hasta el momento uno de los mejores del torneo en la estadística de greenes en regulación (26/36, un 72 por ciento), sólo cuatro jugadores han cazado más que él, pero es que además ha pateado para birdie hasta en trece ocasiones desde menos de 25 pies, esa ‘distancia-llave’ desde la que un jugador siente que las opciones de embocar comienzan a ser más que interesantes. Dicho en cristiano y en flamenco: Jon no ha embocado ningún purito rumbero de cuatro, cinco, seis o siete metros, de esos que de verdad te ponen en marcha en un torneo y que son absolutamente imprescindibles para competir por la victoria.

Sam Burns durante la segunda jornada del US open 2025. © USGA/Mike Ehrmann
Sam Burns durante la segunda jornada del US open 2025. © USGA/Mike Ehrmann

– Sam Burns (-3), el líder, podría argumentar que él también se ha dejado por el camino hasta doce oportunidades de birdie por debajo de los 25 pies. De acuerdo, pero Burns, además de embocarla para birdie desde 45 metros el jueves en el hoyo 3, ha exprimido casi al ciento por ciento las grandes oportunidades. Decíamos que Jon sólo convertía 2/9 de las oportunidades de birdie por debajo de los tres metros, mientras que Burns se ha ido de momento a 7/8. Letal. Eso sin contar con que el estadounidense también ha enchufado tres putts desde más allá de los 20 pies (seis metros), dos de birdie y uno valiosísimo para salvar el par en el último hoyo de su segunda ronda. Las cuentas salen solas.

La buena noticia, por supuesto, es que Rahm sigue dentro del torneo. Siete golpes con la cabeza son muchos, cierto, pero a falta de 36 hoyos todavía no son un abismo infranqueable. Y no es una locura considerar que sus porcentajes de conversión en los greenes desde según qué distancias van a mejorar.

Aunque quedaban ayer algunos jugadores por terminar la vuelta, el corte de este US Open ya está establecido. Y el grupo de jugadores que este año ha pasado todos los cortes en los Grandes (Masters, PGA y US Open) ya ha quedado reducido a 22, a la espera sólo del Open. Esta semana se han dado de baja de este exclusivo club que elaboramos cada año varios nombres ilustres: DeChambeau, Fleetwood, Niemann o Clark jugaron el fin de semana en Augusta y en Quail Hollow, pero no lo harán en Oakmont. Estos son los 22 que siguen en la pelea, antes del definitivo recorte en la lista que con toda seguridad (ay, que ingrato y complicado es el golf) se dará el próximo mes en Royal Portrush: McIlroy, Scheffler, Schauffele, Conners, English, Rahm, Hatton, Morikawa, Berger, Hovland, Rai, Michael Kim, Denny McCarthy, McNealy, Rasmus Hojgaard, Greyserman, Harman, Fitzpatrick, Poston, Burns, Spaun y Tom Kim.

J.J. Spaun en la jornada del viernes en Oakmont Country Club.  © USGA/Mike Ehrmann
J.J. Spaun en la jornada del viernes en Oakmont Country Club. © USGA/Mike Ehrmann

– J. J. Spaun nos ofrece una pequeña muestra de cómo cree él que está evolucionando como jugador, después de pelear muy bien una segunda ronda de 72 golpes. “Hace unos años probablemente habría esperado jugar mal hoy. Pero sabía que sería difícil repetir un 4 bajo par sin bogeys en Oakmont en el Abierto de Estados Unidos. Así que me alegro de haber mantenido la compostura. Estaba parejo; de hecho, estaba 1 bajo par en el hoyo 5, quizás 6, así que seguía pegando muchos buenos golpes, convirtiendo muchas buenas bolas, y me alegro de haberme mantenido en la calma”, explicaba. Nadie le va a quitar, de momento, su puesto en el partido estelar del sábado de un US Open en Oakmont.

– Scottie Scheffler reconocía ayer, tras firmar su tarjeta de 71 golpes, que su pobre juego desde el tee bien podría haberle dejado fuera del corte (sólo cogió seis calles), así que estaba orgulloso (y extenuado) por el modo como luchó. Y a lo largo de su intervención ante los medios, no demasiado extensa, repitió esto hasta en tres ocasiones: “no estoy en la posición que me gustaría después de dos días, pero no estoy fuera del torneo”. Por supuesto que no lo está, aunque él, igual que Rahm o Morikawa, e incluso Rory o Shauffele, que vienen desde un poco más atrás, no tienen margen y necesitan recortar con la cabeza este sábado. Vaya tercera ronda apasionante que nos espera.

Brooks Koepka en la 2ª ronda del US Open 2025. © USGA/Logan Whitton
Brooks Koepka en la 2ª ronda del US Open 2025. © USGA/Logan Whitton

A Koepka no le fue del todo bien en una segunda ronda a pecho descubierto en la que firmaba seis pares, cuatro birdies y ocho bogeys. Pero con su acumulado de +2, a cinco de la cabeza, se nos ocurren muy pocos aspirantes más serios al triunfo.

Sin guasa ninguna. Todo nuestro reconocimiento a George Duangmanee, que ha finalizado en la última posición después de 36 hoyos con un acumulado de +35 (vueltas de 86 y 89) y sin haber podido hacerle un solo birdie al ingrato Oakmont Country Club. Este profesional de 23 años, estadounidense de ascendencia tailandesa, pasó una clasificatoria local y otra final para estar en este US Open y apenas había disputado en su vida tres torneos valederos para el ranking mundial. No tiene ‘contrato’ de trabajo en ningún circuito medianamente componente, pero ahí estaba, con una plaza entre los 156 clasificados para esta 125ª edición del US Open. Recordemos que este año se cumple justo un siglo desde que un jugador español disputó por primera vez un US Open (Ángel de la Torre, 1925), y desde entonces sólo veinte se han clasificado de un modo u otro para jugarlo. Que le quiten lo bailao a George.

Resultados en directo del US Open Championship