
Hoyo 8 del Oakmont Country Club. Par 3 de 289 yardas. Aún no ha empezado el US Open. Estamos a miércoles y sopla viento. En contra de la derecha. Así va a soplar toda la semana. No es un vendaval, pero se siente en la cara. Las espigas altas que escoltan el tee por la derecha lo corroboran pavoneándose con gracia hacia la izquierda. A los jugadores este hoyo les hace muy poca gracia.
Phil Mickelson es el primero en pegar. Ni lo duda. Ni siquiera lo consulta con su caddie. Desenfunda el driver y le pega a todo lo que da. Tendrá 54 años, sí, y ha perdido algo de la pegada que tenía, sí, pero ni mucho menos es corto. El siguiente en apostarse en el tee es Jon Rahm. Agarra la madera 3. Su golpe es prodigioso. La bola sale por el margen derecho del green y poco a poco el viento la va acercando a la bandera. Se deja una opción de birdie que no convierte de milagro. Una proeza.
Si se juega desde atrás, que ya veremos, se van a ver muy pocos birdies en este hoyo y los que salgan, probablemente, serán porque el jugador ha fallado el golpe. El tercero en pegar es Tyrell Hatton. El inglés tampoco tiene dudas. Pega el driver. Espectacular. La deja todavía más cerca que Jon. Insistimos, es un par 3 y una buena parte de los mejores del mundo están pegando el driver.
Al acabar los nueve hoyos de entrenamiento, Rahm confiesa que su madera ha sido perfecta y admite que con este mismo viento y la bandera al fondo del green (hoy estaba corta) probablemente tendría que pegar el driver. Sirva este relato puntual de lo que ha ocurrido hoy en esta zona de Oakmont como una muestra más de la brutalidad del recorrido de Pensilvania. Ya sabemos que los participantes del US Open lo van a pasar mal esta semana y que vamos a ver un puñado de vueltas de más de 80 golpes: campo largo, rough diabólico, greenes indomables, duros y vertiginosos…
Pero y usted, estimado jugador de club, hándicap 5, 10, 15, 18, 24 o 32, usted, ¿cuántos golpes cree que haría en Oakmont si lo jugara el próximo lunes, en condiciones de US Open y con las banderas del domingo? ¿Se atreve con un pronóstico? Sí, claro, jugando desde el mismo tee que los profesionales… ¿Hemos oído 100 golpes, 125, 150, 180…? Jon Rahm tiene su propia opinión al respecto.
Lo primero es que el de Barrika confiesa que le encantaría hacer el experimento. Es decir, venir el lunes que viene con un grupo de amigos, buenos jugadores de golf, hándicap bajos y ver qué resultado son capaces de hacer. Algo así como el gran desafío. Desde luego suena bien. Sería un sufrimiento importante, ni se nos ocurre el números de bolas que habría que llevar en la bolsa para poder acabar la partida, pero suena bien. ¿Quién se apunta?
Entre bromas y veras, Rahm le lanza el guante a su hermano Eriz nada más terminar su vuelta de prácticas: «Tú, aquí en Oakmont, no bajas de 200 golpes». Eriz es profesor de golf y tiene acreditado un hándicap 3,5. Asegura que no está en su mejor momento, pero le discute a Jon. «Hombre, yo creo que igual 100-120 golpes puedo hacer». El pequeño, por edad que no tamaño, no da su brazo a torcer. «¿Desde atrás? Seguro que no», sentencia.
Nos cuenta Jon que en Las Vegas, en un sitio donde se recogen apuestas de todo tipo, hay una abierta con el número de golpes que haría un hándicap 18 en Oakmont. El campeón del US Open en 2021 lo tiene muy claro. «Jugando desde atrás, con la preparación del US Open, este viento y estas condiciones, no baja de 200 golpes», asegura. Le recordamos que eso es una media de más de diez golpes por hoyo. «Lo sé», responde categórico. E insiste: «no bajan de 200 golpes». La explicación de Rahm es que básicamente Oakmont no te da ningún respiro. Todos los golpes tienen que ser bueno para no liarte. Es muy difícil desde el tee, y muy largo, recuerda, los tiros a green son tremendos, hay mucho rough, mucha penalidad, los búnkers, las zanjas, aprochar alrededor de green es complicadísimo y, por último, los greenes, para rematar la faena, duros y rápidos como ni no hubiera un mañana. «Que no, que no bajan de 200», zanja categórico.
¿Alguien se apunta al experimento? ¿Tiene razón Jon? ¿Es un poco exagerado? ¿Qué piensan?



Si este hombre lo dice.. será porque él va a sufrir como un condenado este finde al igual que los cuento y pico jugadores que están en el field..
Ese experimento teneis que hacerlo en Valderrama Justo después de liv y ya pasaremos a oak.. jajaja