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Declaraciones de J.J. Spaun tras su victoria en el US Open 2025

Una visita nocturna a la farmacia, la historia de Tiger y la frase de su coach

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J.J. Spaun en el hoyo 18 de Oakmont tras su triunfo en el US Open 2025. © USGA/Chris Keane
J.J. Spaun en el hoyo 18 de Oakmont tras su triunfo en el US Open 2025. © USGA/Chris Keane

El golf, como la vida, rara vez ofrece caminos rectos. En el caso de J.J. Spaun, el nuevo campeón del US Open, el sendero ha estado lleno de giros, baches y aprendizajes. Pero este domingo en Oakmont, el californiano de 34 años alcanzó la cima del golf mundial con una victoria labrada a base de lucha, fe y una resiliencia fuera de lo común. “He estado cavando hondo toda mi vida”, confesó Spaun. Y este domingo, cavó lo suficiente como para alzar el trofeo más codiciado del golf estadounidense.

El golf sin filtros

“Mi planteamiento fue que, por mal que fueran las cosas, tenía que comprometerme con cada golpe. Seguí luchando, cavando. Afortunadamente, lo hice en los nueve segundos, las cosas se alinearon… y aquí estamos con el trofeo”, resumía Spaun en una rueda de prensa marcada por la emoción y la humildad.

No era el favorito. No procede de academias de élite. No jugó el mejor circuito junior de Estados Unidos. Spaun se formó participando en torneos locales y se clasificó a sus primeros torneos importantes por méritos propios. “No fui preparado para ser profesional. Todo sucedió paso a paso. Junior golf, golf universitario, me hice profesional… y ahora estoy aquí con el trofeo del U.S. Open”. Todo paso a paso. Piedra a piedra.

Un inicio caótico… y revelador

Este domingo comenzó nervioso. Su hija enfermó de pronto y le obligó a ir corriendo a una farmacia del centro de Pittsburgh en mitad de la noche. “Vomitó toda la madrugada. Fue un inicio de día caótico. No lo culpo por mi mal comienzo, pero encajaba con todo lo que estaba ocurriendo”, dijo con una sonrisa resignada.

Y sí, el día arrancó torcido. En el hoyo 2, su bola impactó en el mástil de la bandera tras un golpe perfecto y se marchó fuera del green. “Todos hicieron ‘¡oooh!’ en vez de aplaudir y supe que había pasado algo raro. Fue una situación de dos golpes”, relató sin amargura. Su reacción: un simple gesto de resignación. Nada de rabietas. “Es el US Open. No puedes permitir que la frustración te domine tan temprano”.

El parón, un regalo del cielo

Cuando llegó la suspensión por lluvia, muchos torcieron el gesto. Spaun la vio como una oportunidad. “Ya me pasó en el THE PLAYERS. Me vino bien. Reinicié todo. Me cambié de ropa. Empecé de cero”, explicó. Y así fue: en cuanto pegó el driver en el hoyo 9, sintió que volvía a tomar el control. “Lo clavé. Y supe que había vuelto”.

Desde ahí, el Spaun resiliente tomó el mando. Sin mirar marcadores. Sin hacer cálculos. “No quería jugar a la defensiva. No sabía si tenía dos de ventaja o no y no quería protegerme de un tripateo”. En el 18, su putt final —con ayuda de la línea que dejó Viktor Hovland— cayó en el centro. “Subí a mirar desde el lado alto y vi que iba derecha al hoyo. Me quedé en shock”.

Inspiración en Tiger y en casa

La fortaleza mental de Spaun se consolidó este año. Su secreto, según él, no es técnico, sino vital. “Max Homa me contó una historia de Tiger: que no hay que hacer nada loco en un US Open, solo mantenerse ahí. Y hoy lo recordé: estaba cuatro golpes atrás antes del parón y en cuatro hoyos ya estaba empatado en la cima”.

Pero más allá de Tiger, su auténtica ancla está en casa. “Después de cada ronda, vuelvo a casa y están mis hijas. No tengo tiempo para sobreanalizar o estresarme. Me ayuda a mantenerme tranquilo”. El Día del Padre, su hija mayor no tuvo que preguntarle si había ganado. “Siempre me pregunta ‘¿fuiste el ganador hoy?’ Y esta vez lo vio. Fue muy especial”.

Un campeón humano

Hace un año, Spaun estaba al borde de perder la tarjeta. Hoy, es campeón del US Open. ¿La clave? “Aceptar que, si esto se acababa, iba a caer luchando. Así me lo dice mi coach: ‘si vas a fallar, hazlo intentando el golpe que quieres. Ve hasta el final’”.

Y así fue todo esta semana: desde el chip embocado en el hoyo 1 el jueves hasta el putt decisivo bajo la lluvia en el 18. Nada fue perfecto. Pero todo fue auténtico. Puro corazón.

“Esto es una historia de superación”

Al final, cuando se le preguntó si había algo espiritual en su gesta, Spaun reflexionó: “Es como un cuento. Todo se dio como si estuviera escrito. En medio de la niebla, con mi familia ahí… simplemente mágico”.

J.J. Spaun no solo ganó un torneo. Ganó el respeto del mundo del golf por su autenticidad, su temple y su capacidad de no rendirse jamás. En Oakmont, escribió una historia que va mucho más allá del deporte: la de un hombre que, en medio del caos, se mantuvo fiel a sí mismo. Y ganó.

Resultados finales del US Open Championship