Jon Rahm (-1) ha presentado formalmente su candidatura a la victoria en el US Open de Oakmont. El golfista de Barrika ha entregado una excelente tarjeta de 69 golpes este jueves y se ha colocado en la sexta posición. Está a tres golpes del liderato que ocupa J.J. Spaun (-4), a dos de Thriston Lawrence (-3) y a sólo uno de la tercera plaza que comparten Sungjae Im (-2), Brooks Koepka (-2) y Si Woo Kim (-2).
Es una gran puesta en escena, incluso sobresaliente. Tanto es así que no empezaba un Grande tan bien desde que ganó el Masters de Augusta en 2023. En aquella ocasión terminó el primer día como líder empatado (tras empezar con doble bogey en el hoyo 1). De hecho, Jon no tiene un expediente excesivamente brillante en lo que se refiere a sus arranques en majors. No es un desastre, pero tampoco es para caerse de espaldas. Este inicio a tres golpes de la cabeza y en la sexta posición es el cuarto mejor de su carrera en 35 Grandes disputados. Sólo es superado por el citado Masters, por su triunfo en el US Open en 2021, cuando comenzó en quinta posición a dos golpes de la cabeza, y por el Open Championship de 2019, donde empezó tercero a dos golpes. En aquel Open acabó undécimo. Nunca más ha empezado a menos de tres golpes del primero.
Con los datos en la mano, es irrefutable que se trata de un muy buen inicio de Jon. Si hablamos de sensaciones, también. Casi podríamos decir que incluso mejor. Ha estado brillante desde el tee, pegando al driver como en sus mejores días, cazando muchas calles y yendo muy largo. También ha pegado muy buenos hierros a green y lo cierto es que no ha sufrido en exceso. Ha hecho sólo dos bogeys y no ha podido hacer muchos más. La única salvada importante ha sido un putt de casi cuatro metros en el 13 para par. En cambio, se le han escapado dos putts cortísimos en los hoyos 12 y 6, uno de birdie y el otro de par, y otras dos buenas oportunidades de birdie en el 5 y en el 16.
El gran momento de la vuelta de Jon ha sido en los hoyos 3 y 4. Ha enlazado de manera sublime un birdie y un eagle. En ambos hoyos ha pegados dos señores salidones. En el 3 ha clavado el wedge a menos de dos metros para birdie y en el 4 la ha dejado a unos tres metros tras enchufar un hierro 4 majestuoso. Hasta cierto punto se podría decir que Jon lo ha hecho fácil en Oakmont, y esto es mucho decir cuando hablado de la fiera corrupia de Pensilvania.
Los Grandes no son como empiezan, sino como acaban. Pero son muchos los que acaban justo en el momento de empezar. No es el caso de Jon. Se abre un horizonte más que interesante en los tres días que quedan.



