
Jon Rahm (+4) se ha despedido del US Open con tres birdies consecutivos en los hoyos 16, 17 y 18. Traca final. La victoria estaba ya imposible, pero este último empujón es mucho más que un simple maquillaje. Le ha dado la vuelta a la semana como a un calcetín. Ha asegurado el top 10 y veremos si no algo más cuando termine el día. El juego se ha visto interrumpido por una suspensión por tromba de agua apenas una hora después de acabar Rahm. Hasta eso le ha salido bien.
Nada hacía indicar que el día iba a acabar así de bien para Jon. Es cierto que ha estado especialmente fino desde el tee. Sólo ha fallado dos calles de manera grosera. Una ha sido la del 9, aunque se ha ido tan a la derecha que ha terminado en zona pisada por el público y, por tanto, se le ha quedado perfecta. Incluso se ha podido aliviar porque del suelo rezumaba agua. Impecable. La otra ha sido la del 14. De nuevo con el driver ha ido más larga de lo que esperaba y se le ha quedado horrible en el rough de la izquierda. Poco que hacer desde ahí.
Jon ha estado muy ordenado desde el tee, pero le ha faltado algo de finura en los golpes a green para dejarse alguna opción de birdie más clara. Casi siempre ha estado pateando desde muy lejos, desde ocho metros o más. En el fondo estaba siendo una ronda ‘aburrida’. Y no se nos ocurre un mejor piropo para alguien que está jugando en Oakmont. Si lo consigues hacer aburrido es que le estás pegando muy bien a la bola.
Daba la sensación de que el día iba en la línea del sábado. Había hecho un birdie en el 4 y un bogey en el 7 tras fallar el segundo golpe al búnker. A partir de ahí, se le escapó una buenísima opción de birdie en el hoyo 12 y otra relativamente asequible en el 15, un rincón del campo que hoy se está jugando realmente duro. Parecía en ese momento que si la vuelta rompía hacía algún lado iba a ser para el malo, como el sábado. Pero no.
Rahm es de los que juega al golf con la firme convicción de que siempre hay que esperar que te pase lo mejor. Si quedan tres hoyos, aún se pueden hacer tres birdies. Si puedo quedar el 37, mejor que acabar el 39. Va en su ADN. Lucha cada golpe. Esa actitud, que no la tienen todos, suele recibir recompensa. La de Jon ha llegado en el hoyo 16, con algo de suerte. Su golpe desde el tee no ha sido el mejor, pero milagrosamente la bola se ha quedado al fondo del green, subida a una chepa que ha impedido que se fuera al rough. Desde ahí ha metido un putt de 14 metros, el más largo de la semana. Ahí empezó el festival. Todo lo que no había pasado en los 69 hoyos anteriores…
En el hoyo 17 falló el green por la izquierda, al rough. A su bola sólo le faltó abrir un poco más para ser buenísima y dejarse una opción de eagle. Su approach desde la hierba alta ha sido magistral, ha pegado en el mástil de la bandera tras botar antes en green y se ha quedado muerta a medio metro del hoyo. Birdie fácil. Su hoyo 18 ha sido lo mejor de la semana. De libro. Ha pegado un drivazo con viento a favor de más de 340 yardas y su segundo golpe con el hierro 8 ha sido también uno de los mejores de la semana. La ha dejado a medio metro. Birdie sin sufrir. En la vuelta de hoy ha hecho tantos birdies (4) como en los 54 hoyos anteriores. Rahm abrió al fin la lata, aunque fue demasiado tarde para pelear por la victoria.
Sea como fuere, Jon logra en Oakmont el top 10 número 15 de su carrera en los Grandes. Son 15 en 35 participaciones. No está nada mal. En cuanto al US Open, torneo al que volvía tras un año de ausencia por la infección en el pie, suma el cuarto top 10 en sus seis últimas participaciones. Tampoco está nada mal. Buen resultado para subir en el ranking mundial y ganar puntos en la Ryder y la Race to Dubai.


