Inicio US Open US Open Championship 2025 Josele sale del pozo con actitud y un hierro 7 galáctico
El golfista de Castellón saca muchas cosas positivas de su abrupto estreno en el US Open

Josele sale del pozo con actitud y un hierro 7 galáctico

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Josele Ballester, desde la zanja del hoyo 4 de Oakmont en su estreno en el US Open. (Kathryn Riley/USGA)
Josele Ballester, desde la zanja del hoyo 4 de Oakmont en su estreno en el US Open. (Kathryn Riley/USGA)

Objetivamente Josele Ballester (+6) no ha tenido un gran debut en el US Open. El joven golfista de Castellón ha entregado una tarjeta de 76 golpes en la primera ronda en Oakmont y se encuentra en la zona media baja de la clasificación. Sin embargo, no son pocas las cosas positivas que ha conseguido sacar el campeón del US Amateur. Por lo pronto, ha logrado salir de un pozo que parecía imposible después de apenas una hora de juego…

Nos situamos en el tee del hoyo 4. Josele ha empezado con tres bogeys. Ha hecho un tripateo en el 1, un green diabólico, ha sido castigado cruelmente por el efecto de retroceso en el 2 y ha pagado el peaje de fallar calle y green en el 3. Acto seguido, con el +3 pesando como una losa en la tablilla que porta el voluntario del partido, ha fallado su salida en el 4 y ha terminado en una de las míticas y voraces zanjas de Oakmont. Literalmente se ha metido en un pozo y ha terminado haciendo otro bogey en el único par 5 de los primeros nueve. Un buen bogey, por cierto, teniendo en cuenta que el cuarto golpe lo ha pegado aún desde 180 metros.

El recién graduado de Arizona State lo estaba pasando mal, pero no ha dejado que los fantasmas ganaran la batalla. Ha seguido con su estrategia, ha hablado mucho con su caddie, Javier Erviti, se ha mantenido siempre positivo y no se ha hecho pequeño. El golf no estaba funcionando desde el tee, algo crucial en este campo, pero sus tiros a green estaban siendo bastante buenos. Precisamente, ha sido un gran hierro 7 en el hoyo 6 el primer gran fogonazo de luz que ha visto en la vuelta. Ya antes en el 4 y el 5 había pegado dos golpes muy buenos, pero lo del 6 era la confirmación de que sí, Oakmont es durísimo, un monstruo, pero también se le puede hacer daño con los amplios recursos de Ballester. La senda estaba marcada.

Ni siquiera los bogeys del 8 y del 9 le han hecho daño. En el gigantesco par 3 del 8, que por cierto se está jugando hoy desde atrás, se asume con naturalidad el bogey. Puede ocurrir. No es cuestión de hacer sangre. Y en el 9 ha pegado el drive tal y como quería y ha acabado en la zanja por un mal bote en la calle. Tampoco se lo iba a echar en cara. Apenas ha podido sacar la bola al fairway, pero su tercer golpe a green ha vuelto a ser muy bueno. Más luces.

A partir de ahí, ha llegado una secuencia realmente buena. Parcial de dos bajo par en los siguientes cinco hoyos. No habrá muchos jugadores esta semana que consigan un parcial de dos bajo en cinco hoyos en Oakmont. Sacaba el birdie en el 12, con un gran putt, y sumaba uno más en el 14 con otro putt lejano, concretamente la madre de todos los putts lejanos. Tenía 25 metros. Desde su casa. DeChambeau se lo reconocía con el dedo levantado y Ballester sonreía. Lo cierto es que nunca ha dejado de sonreír, ni cuando peor pintaba la vuelta.

A Josele, de hecho, le ha dolido más el bogey del 17 que los seis primeros que ha hecho. De nuevo, un error desde el tee. Ha fallado a la derecha, al único sitio donde no hay que ir hoy, con la bandera muy corta y larga a la derecha. Ha terminado con otro bogey en el 18, pero ese lo asume con más naturalidad. De hecho, a la postre, ha sido un gran bogey, firmando una gran recuperación desde el rough largo de green, después de fallar la calle al búnker y verse obligado, de nuevo, a sacarla simplemente a la calle. Ha metido un gran putt de dos metros de bogey.

Josele ha conseguido mantenerse muy vivo en la pelea por pasar el corte. Los cálculos apuntan a que si las condiciones de juego se mantienen, lo normal es que la criba se sitúe en +8, golpe arriba o abajo. Tiene margen. Ballester saca muchas cosas positivas: la actitud, los hierros, lo cómodo que se ha sentido en los greenes tras sus dos sesiones de trabajo con Eric Dietrich, el parcial de par en los segundos nueve, la convicción de que hay tramos en los que se puede hacer bajo par en Oakmont y la experiencia de compartir una ronda de golf en el US Open con Schauffele y DeChambeau: «dos grandes tipos. De Bryson me ha sorprendido las leches que le mete a los hierros, esos suyos que tiene que son un poco más cerrados. El drive no me impresiona tanto, más o menos estamos ahí ahí en distancia, pero los hierros, sí. Me ha sorprendido también lo recto que va y que tiene un vuelo de bola que busca el draw, una bola cerrada. Eso no lo sabía. Sí tenía claro que el vuelo de Xander es el draw, pero no tanto con Bryson. Por cierto, ese golpe me lo llevo en la cabeza porque a mí cuesta hacerlo. Puedo, lo tengo, pero no me sale con confianza y seguridad. Tengo que practicarlo», señala.

Josele pega el golpe de salida en el hoyo 8.
Josele pega el golpe de salida en el hoyo 8. (Kathryn Riley/USGA)

Josele ha terminado animado y, lo más importante, convencido de que mañana puede pasar el corte. Eso sí, sabe que necesita enderezar un poco el driver. A eso ha dedicado buena parte de la tarde nada más acabar su vuelta. «Martes y miércoles le he pegado muy bien desde el tee, pero hoy no me he sentido tan cómodo. Voy a ver si agarro algunas buenas sensaciones», ha comentado.

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