En la antesala de la 125ª edición del US Open, el número 5 del mundo, Justin Thomas, ofreció una extensa rueda de prensa en la que abordó con franqueza los retos de Oakmont, su evolución mental como golfista y el dominio actual de Scottie Scheffler en el panorama mundial. Consciente de la exigencia del campo y del momento competitivo que atraviesa, Thomas mostró una mezcla de humildad, ambición y experiencia.
JT definió Oakmont como un campo implacable, de los que no perdonan los errores: “No necesitan hacer nada especial para que sea un reto mental y físico. Oakmont ya lo es por naturaleza. Cualquier drive, wedge, chip o putt mal ejecutado puede volverse ridículo a toda vekicudad». El golfista de Louisville subrayó que la clave en este tipo de torneos es la paciencia y la disciplina, más que un juego brillante.
“Este campo te hace quedar como un tonto si te relajas por un segundo”
El estadounidense también analizó las condiciones actuales del campo, marcadas por la lluvia. A su juicio, la humedad cambia por completo la forma de jugar: «El rough mojado puede evitar que la bola se hunda del todo, lo que facilita algunos chips, pero hace más difícil pegarle de lleno». Reconoció que la lluvia suaviza el desafío en los greenes, pero que estos «siguen siendo muy rápidos y traicioneros».
Respecto al criticado ‘hack-out rough’ – el césped tan denso que obliga a sacar la bola sin pensar -, Thomas defendió su presencia: «Te obliga a pegarle recto desde el tee. Algunos lies parecen tentadores y eso puede llevarte a tomar decisiones arriesgadas». En su opinión, la estrategia a la hora de plantear cada ronda sigue siendo crucial: «No es tan simple como agarrar el lob wedge y salir de ahí. A veces tienes que preguntarte si puedes meter un hierro 6 o abrir la cara del palo».
“Mentalmente, este campo saca a muchos del torneo… y me alegro”
Thomas no ocultó que la presión psicológica de Oakmont puede afectar a muchos jugadores: «Ojalá saque de sus casillas a unos cuantos. Para mí, la preparación también es mental. No necesito leer historias de terror, ya jugué aquí en 2016. Sé lo que viene. Si juego bien y tengo fe en mi juego, voy a generar oportunidades de birdie».
En cuanto al dominio del actual Número Uno del mundo, Scottie Scheffler, Thomas se mostró impresionado: «Está haciendo todo. Cada aspecto de su juego es increíble, pero lo que más me asombra es su fortaleza mental. Juega bajo una presión tremenda, pero se mantiene firme. No se obliga a estar en la pelea, simplemente termina ahí». Aunque admitió que sueña con volver al primer puesto del OWGW, reconoció: «A este ritmo es casi imposible alcanzarle este año… salvo que no juegue más».
Thomas recordó una de sus mejores rondas en este campo durante el US Open de 2016, cuando firmó 69 golpes pese a pegar solo cuatro calles: «Chipeé tres veces para birdie. Estaba agotado. Brooks (Koepka) no podía creerlo». Esa experiencia, dice, le ayuda a saber que, con temple y cierto oportunismo, se puede sobrevivir en Oakmont.
En un apartado más técnico, Thomas habló de su relación con la madera cinco, un palo que lleva en la bolsa desde hace diez años: «Lo puse para Augusta porque el hierro dos no retenía bien los greenes. Con la madera 5 puedo pegarle bajo o alto, darle forma a los tiros. Es un palo clave para semanas como esta». En definitiva, JT ofreció una mirada madura y profunda a lo que implica competir en uno de los torneos más exigentes del golf.



