– Sam Burns (-4) es el líder en solitario del US Open a falta de 18 hoyos. Tiene un golpe de ventaja sobre Adam Scott (-3) y J.J. Spaun (-3) y tres sobre Viktor Hovland (-1). Son los cuatro que se mantienen bajo par tras 54 hoyos. Carlos Ortiz (PAR) ocupa la quinta posición en solitario tras entregar, junto a Scott, la mejor tarjeta del día (67 golpes). Todo apunta a que el ganador del US Open este domingo debería salir de estos cinco jugadores.
– La lluvia alteró finalmente el US Open. Eso sí, curiosamente no afectó tanto la tromba espectacular que cayó el viernes por la noche como la que apenas duró 15 minutos este mismo sábado. El impresionante trabajo realizado por todo el personal de mantenimiento de la USGA, sopladores y rastrillos en mano, consiguió secar bastante Oakmont antes del inicio de la tercera ronda. Esta circunstancia unida al viento que sopló en las primeras horas provocó que los resultados no fueran tan buenos (o no tan malos) como cabía esperar.
Sin embargo, esa tormenta exprés que cayó justo cuando Rahm estaba en el 11, y con los últimos partidos empezando, sí se dejó sentir. Ablandó Oakmont, lo puso más receptivo y ahuyentó el viento. Los últimos partidos del día salieron beneficiados. Las grandes remontadas fueron ya casi inviables. No es nada habitual que los cuatro jugadores de los dos últimos partidos de la tercera jornada de un Grande lograran jugar al par o por debajo. Y esos mismos cuatro se mantenga al frente de la tabla. Con esto, no se trata de restarle mérito a Burns, Scott, Spaun o Hovland, simplemente se constata una realidad. Por supuesto, también pusieron de su parte y jugaron un gran golf.
– La lluvia ha hecho que un total de doce jugadores entregaran este sábado tarjetas bajo par. Es el mayor número de la semana, por encima de las diez del jueves, con el añadido de que hoy había muchos menos jugadores en el campo, concretamente menos de la mitad. Por eso, hoy ha sido el día más fácil en Oakmont.
– La tercera ronda nos ha dejado cuatro historias muy distintas, cada una de su padre y de su madre, pero con mucha enjundia. Sam Burns está jugando su Grande número 21 y hasta la fecha sólo tiene un top 10, curiosamente en el US Open del año pasado. Su historia, sin duda, es su amistad con Scottie Scheffler. Son íntimos. Si gana mañana, se ganará el derecho a hablar en las barbacoas cuando se hable de majors. Burns ha jugado bien y, sobre todo, ha tenido un gran don de la oportunidad. Sus principales fallos desde el tee han llegado en los hoyos 2, 7 y 14. En las tres ocasiones ha tenido que sacar a calle sin poder avanzar en exceso. Las tres veces ha pegado un tirazo y ha hecho el par. Igual mañana no tiene la misma suerte…
– Adam Scott es la historia de las historias. Está jugando su Grande número 96 consecutivo. Su victoria establecería un récord absoluto en la historia del golf. Nadie tardó más tiempo entre su primer y su segundo triunfo en un major. Han pasado más de doce años desde su coronación en Augusta. Es el único jugador que aún no ha jugado sobre par esta semana. Ese dato nunca se sabe si juega a su favor o en contra. Por estadísticas, casi se diría que le toca mañana. Parece una quimera jugar cuatro días seguidos en Oakmont y no hace alguno sobre par.
– Qué decir de J.J. Spaun. La cenicienta. La culminación de un camino duro hasta llegar a la élite. Una magnífica historia de superación. Hoy ha sido un ciclista haciendo la goma en un puerto. Iba y venía. Ha tres birdies y dos bogeys. Su gran problema, como el de Burns, es que jamás se ha visto en una situación así. Veremos cómo manejan la presión.
– Viktor Hovland es el gran favorito si tiramos de nombre, números y rendimiento en los últimos años. Está para ganar un Grande desde hace tiempo y sólo falta que lo termine cerrando. Él sí se ha visto en esta posición otras veces. Su historia es que empezó el año perdido con su swing, metido en una bola de nieve técnica que se iba haciendo cada vez y cada vez más grande. Sería casi irónico que después de todo eso lograra la victoria en el campo más difícil de Estados Unidos.
– La pamplina tiene que ver con Carlos Ortiz. Tontería no porque su candidatura no sea seria, que lo es, y mucho, sino porque los dos últimos campeones de Oakmont (Ángel Cabrera en 2007 y Dustin Johnson en 2016) salieron el domingo a cuatro golpes del líder. El único en este US Open que está a cuatro golpes del líder es el mexicano. Ya ven, es una pamplina, no le quita un solo golpe a Ortiz, pero como se repita…
– Sería demasiado atrevido descartar por completo a Tyrrell Hatton, pero cinco golpes con la cabeza y cuatro con dos segundos puestos parece demasiado. El resto está ya demasiado lejos, incluido el propio Scottie Scheffler (+4), al que no le faltó tanto para acercarse a la cabeza. Un putt de par cortísimo fallado en el 8 lo dejó a medias en la remontada.
– Veremos qué papel desempeña el tiempo este domingo. En principio, en la previsión indica que puede llover, aunque con menos intensidad que este sábado. Cuanto más difícil este el campo, más complicado será para los de arriba, especialmente para los que tienen menos experiencia en estas lides. Un recorrido muy duro, a priori, beneficiaría a Hovland y Scott. La solución, este domingo.



