¿Se ha despedido Scottie Scheffler de sus opciones de victoria en el US Open a las primeras de cambio? Responder a esta pregunta de manera afirmativa supondría ir demasiado lejos, sobre todo teniendo cuenta de quién se trata, pero la realidad es que se lo ha puesto muy, muy cuesta arriba.
El Número Uno del mundo ha empezado en Oakmont con una vuelta de 73 golpes (+3) y se encuentra en el puesto 49º, a siete del líder J.J. Spaun (-4) y, lo que probablemente es más importante, a cinco de Brooks Koepka, cuatro de Jon Rahm, tres de Jordan Spieth o Collin Morikawa e incluso dos de Viktor Hovland. Es su peor primera vuelta en un Grande en relación al par en toda su carrera. Es decir, se ha dejado mucho terreno con demasiada gente. ¿Está descartado? En absoluto. ¿Tendrá que hacer algo muy especial para ganar el domingo? Sin ninguna duda.
Lo dice la historia del US Open, la más reciente. Sólo dos ganadores de los últimos 26 estaban fuera del top 20 después de la primera jornada. Uno fue Brooks Koepks en Shinnecock Hills en 2018. El otro fue Webb Simpson en el Olympic Club. Son las excepciones. Pasa, pero muy poco. Y hay más: once de los últimos doce campeones de este Grande hicieron menos de 70 golpes en la primera jornada. La excepción, de nuevo, fue Koepka en el citado escenario de Shinnecock. Pasa, pero en contadas ocasiones.
Scheffler tendrá que luchar contra esta realidad tozuda del US Open, pero al mismo tiempo tendrá que batallar contra su propia historia. El texano nunca ganó en el PGA Tour empezando el primer día más allá del puesto 30º. Hoy es 49º. Es decir, necesita hacer lo nunca visto en su carrera para ganar en Oakmont. Como poder, puede hacerlo, que nadie lo dude, pero sería en cualquier caso algo excepcional.
Lo que le ha pasado hoy a Scottie es que fundamentalmente ha estado frío. Le ha faltado inspiración en el control de las distancias con los wedges. En este apartado se le ha visto incluso un punto desesperado en algunos momentos. Ha empezado pateando bien, pero ha terminado perdiendo el toque en los greenes. Tampoco ha tenido esos momentos de magia necesarios para recuperar cuando se ha metido en problemas. Ha sido una vuelta de esas en las que todo lo que podía salir mal, acababa incluso peor. Ha hecho tres birdies, que no es ningún desastre, pero ha cometido seis bogeys, un exceso para sus estándares. La versión de Scheffler remando desde atrás no es precisamente la más fiable. Veremos si en Oakmont consigue derrotar también a la historia.
En la misma situación que Scheffler, o peor, hay otros grandes nombres: Bryson DeChambeau (+3), Tyrrell Hatton (+3), Hideki Matsuyama (+4), Rory McIlroy (+4), Wyndham Clark (+4), Cameron Smith (+5), Dustin Johnson (+5), Joaco Niemann (+5), Patrick Cantlay (+6), Justin Thomas (+6) o Justin Rose (+7). La lista de ilustres arrasados por Oakmont es muy seria. Todos ellos tendrán también un desafío con la historia los próximos tres días para tratar de ganar este US Open.
Por cierto, la primera jornada en Oakmont se ha resuelto con un total de 10 jugadores bajo par. En 2016 tuvimos a once, con el mismo resultado en cabeza. En cuanto al corte, con los 60 mejores y empatado, se ha situado provisionalmente en +3, aunque todo apunta a que mañana debería ser +7 ó +8.



