Inicio Grandes Circuitos Shinnecock Hills, hoyo a hoyo: así es el escenario del US Open...
Repasamos al detalle el espectacular campo de Long Island

Shinnecock Hills, hoyo a hoyo: así es el escenario del US Open 2026

Compartir

Shinnecock Hills Golf Club no es un campo cualquiera. El recorrido neoyorquino, sede del 126º US Open del 18 al 21 de junio, es una auténtica obra maestra del golf clásico estadounidense y uno de los escenarios más temidos por los jugadores. Con sus greenes elevados, desniveles imposibles, el viento como juez permanente y zonas de escape que castigan cualquier error, el campo exigirá precisión, paciencia y una enorme fortaleza mental.

El recorrido arranca con un aparente respiro. El hoyo 1, un par 4 de 394 yardas, ofrece una apertura relativamente amable, aunque el estrechamiento de la calle obliga a pensar bien desde el tee. La dificultad aumenta rápidamente con el hoyo 2, un par 3 de hasta 252 yardas que puede variar enormemente en función del viento.

Entre los primeros grandes desafíos aparece el hoyo 4, inicio del denominado primer «triángulo», tres hoyos consecutivos en distintas direcciones donde el viento suele convertirse en protagonista. El hoyo 5, un par 5 de 592 yardas, representa una de las mejores oportunidades de birdie del recorrido gracias al viento favorable, aunque su green elevado exige máxima precisión.

Hoyo 4 de Shinnecock Hills © USGA
Hoyo 4 de Shinnecock Hills © USGA

Uno de los puntos más emblemáticos llega en el hoyo 7. Este famoso Redan de 187 yardas presenta un green inclinado de delante hacia atrás y de derecha a izquierda, diseñado para aprovechar la pendiente. Su dificultad quedó reflejada en 2004, cuando las condiciones fueron tan extremas que la USGA tuvo que regar el green entre grupos porque las bolas no se detenían sobre la superficie.

La primera vuelta concluye con un hoyo 9 exigente, con salida ciega y aproximación comprometida a un green elevado. Cualquier exceso puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza.

En la segunda mitad del recorrido, Shinnecock continúa elevando la tensión. El hoyo 10 ofrece otra salida ciega y un green con una falsa entrada frontal muy pronunciada. El 11, el par 3 más corto del campo, apenas concede margen de error pese a sus 157 yardas. De hecho, Brooks Koepka tuvo que salvar allí un bogey decisivo durante su victoria en 2018.

El hoyo 13, con apenas 371 yardas, puede tentar a los jugadores más agresivos, mientras que el 14, un par 4 de 520 yardas con fuerte desnivel, exige encontrar el ángulo adecuado para afrontar el segundo golpe.

Hoyo 13 de Shinnecock Hills © USGA
Hoyo 13 de Shinnecock Hills © USGA

El penúltimo gran examen llega en el hoyo 16, un par 5 de 614 yardas que juega aún más largo por el viento en contra. La estrategia resulta fundamental antes de afrontar un green estrecho y protegido.

Y entonces aparece el hoyo 17, otro par 3 cargado de historia. En 2004, Phil Mickelson desperdició allí buena parte de sus opciones al acabar con un doble bogey tras visitar el bunker izquierdo y fallar posteriormente un corto putt.

El recorrido concluye con uno de los finales más espectaculares del golf. El hoyo 18, un par 4 de 490 yardas, ofrece una salida ciega y una imponente vista de la casa club. El viento suele ayudar en el segundo golpe, pero encontrar la parte derecha de la calle es clave para disponer de una buena opción hacia un green inclinado de atrás hacia delante.

Shinnecock Hills vuelve así a presentarse como un examen sin concesiones. Un campo que premia la inteligencia tanto como el talento y que, como ha demostrado a lo largo de su historia, no suele coronar al jugador más brillante, sino al que mejor resiste cuando todo empieza a complicarse.