– Yuka Saso emergió de la nada en 2021 y ganó el US Open en el Olympic Club con apenas 19 años. Maticemos la nada. Había ganado dos torneos en el circuito de Japón, con un buen puñado de top 10 y había jugado tres torneos del LPGA con un sexto puesto en la buchaca. Es decir, apuntaba maneras, pero su victoria no dejaba de ser una enorme sorpresa.
El asunto clave de aquella victoria no fue únicamente el hecho de levantar el trofeo de la USGA, que no es poco, sino en cómo lo hizo. Asombró al mundo con una velocidad de swing impropia del golf femenino, la sacaba del campo con el driver, iba recta como una vela y se iba comiendo las banderas. Enamoró a todos, desveló que se ponía vídeos de Rory McIlroy para imitar su movimiento y desató un mar de expectativas.
Aquella Yuka Saso, que entonces competía bajo la bandera de Filipinas, estaba llamada a marcar una época. Eran tiempos donde no sobraban los grandes referentes en el golf femenino. No había una Nelly Korda y el testigo del Número Uno se lo iban pasando entre coreanas y Lydia Ko. Es decir, entre coreanas. Saso fue señalada como la elegida.
Sin embargo, en sus tres siguiente años su cosecha ha estado muy por debajo de esas expectativas. Ninguna victoria, tres segundos puestos, a uno por año, dos terceros y quince top 10 era el balance. Lo siguiente ha sido ganar de nuevo el US Open en el Lancaster Country Club este domingo. ¿Esto cómo se come? ¿Dónde está el enigma? ¿Por qué de pronto hemos vuelto a ver a esa Yuka Saso de swing fabuloso, larga, agresiva, concentrada, en definitiva, superior?
Es la pregunta del millón. El enigma que no tiene respuesta. Ni siquiera Saso lo sabe. «No estoy segura de cómo responder a eso. Creo que simplemente me he ceñido al plan de juego, a la rutina que he estado haciendo toda la semana. Creo que eso me ayudó un poco a pegar buenos tiros y a no fallar muchos».
Con esa respuesta, podemos esperar otros tres años a ver a Yuka Saso ganando de nuevo, o diez, quién sabe, o a lo mejor sólo dos semanas… Puede salir en cualquier momento… o no. Si no lo dice en público porque no quiere, perfecto, pero si no lo dice porque no lo sabe, realmente tiene un problema, ya que no sabrá qué hacer para volver a sacar lo mejor de su golf.
¿Le compramos una clave tan simple como estar metida en la rutina y ceñida al plan de juego? Por supuesto, pero esa no es la respuesta importante. La pregunta que debe hacerse Yuka (y contestarse, claro) es qué pasa en el US Open para que ella consiga ceñirse al plan, seguir la rutina. ¿Es una tema de concentración? ¿Necesita escenarios muy exigentes para estar metida en la ronda, sin despistes, sin ‘idas de olla’?
Si se hace la pregunta y halla la respuesta, igual encontramos una solución al enigma Saso y podemos asistir en los próximos años a una jugadora de época. Lo tiene todo. De lo contrario, seguirá siendo una extraordinaria francotiradora que puede ganar cualquier semana y que lo normal es que no lo haga.
Esta claro que a Yuka Saso no le van los análisis muy sesudos. Es una golfista que cambió de putter en octubre simplemente porque le gustó la sensación. Bryson DeChambeau se llevaría las manos a la cabeza. «Me gusta el aspecto, cómo se ve, no sé…», explica. No hay ningún problema en que ella sea así, pero bien haría su equipo en ir un poco más allá para encontrar estabilidad y consistencia. Si es que ella lo quiere, claro, que al fin y al cabo sería la primera de las preguntas que debería hacerse.
Entendemos que sí, de lo contrario, no diría que su victoria en Lancaster ha sido un alivio. «Deseaba este triunfo. No sólo para conseguir uno más, sino también para demostrarme algo a mí misma. Llevo dos años y medio o tres sin ganar. Tenía dudas sobre si podría volver a ganar o no», explica. Veremos si Yuka consigue resolver su enigma.
– Minjee Lee fue la gran protagonista en negativo del domingo. Era líder y firmó 78 golpes. La australiana no se anduvo por las ramas. «Reconozco mi decepción. Me debe servir para volver más fuerte, sacar lo positivo de la semana. Hay mucha presión el último día y no fue mi mejor actuación. Lo haré mejor en el futuro. Empecé bien la ronda, se me escaparon un par de opciones de birdie y después implemente exploté», señala.
– Hinako Shibuno no se esperaba estar en la pelea por ganar, ya que no está siendo su mejor temporada. Esa es la lección que se lleva. Analizará lo que ha ocurrido para jugar tan bien esta semana y sacará conclusiones. Mientras, es un fenómeno de masas. Pocas jugadoras arrastran más simpatizantes que ella.
– Andrea Lee se marcha de Lancaster con la convicción de que puede ganar un Grande. «Este es mi sitio, lo tengo claro. Esta semana me va a ayudar para creérmelo un poco más. He estado muy nerviosa y he pegado malos tiros, pero he estado metida en la pelea hasta el final. Puedo ganar estos torneos. Me gustan los campos difíciles».
– Carlota Ciganda lo sigue rondando. No ha estado cerca del triunfo en Lancaster, pero al final ha amarrado un valioso top 20. Igual no sabe a mucho, a la navarra seguro que no, pero el hecho de que haya terminado en el top 20 y no la cincuenta y algo es mucho más importante de lo que parece para los próximos Grandes. Esa capacidad para luchar cada golpe es vital para cuando de nuevo se vuelva a presentar la oportunidad… Porque sí, les contamos un secreto, Carlota estará para un Grande más pronto que tarde y está mucho más cerca que hace un año de cantar bingo.



