Dubai Desert Classic (31 enero – 3 febrero)
No era un rugido más. Sonó especial, distinto. Era el bramido del rey de la selva cuando se ve acechado, casi atrapado y lograr salvarse, imponer su ley, la ley del más fuerte. Ocurrió en Dubai.
Es, sin duda, una de las imágenes de la temporada. Había ganas por ver a Tiger Woods en el circuito Europeo, algo más lejos de su hábitat natural, compitiendo contra los mejores del viejo continente: Els, Kaymer, Sergio García, Mc Dowell…
El número 1 del mundo aterrizó en Dubai con una racha de victorias insultante. Todo lo que jugaba lo ganaba. Tanto era así que empezó a hablarse de la temporada perfecta. Había vencido en el Mercedes Championship, pero aquí no iba a ser lo mismo.
Empezó como líder, casi, casi, aburriendo al personal, por delante de Pelle Edberg y Miguel Ángel Jiménez. Pero en el segundo y tercer día fue cayendo. Al paso por el hoyo 9 de la cuarta ronda, vestido de rojo, muchos habían empezado a titular 'Adiós a la temporada perfecta'. Estaba a cinco golpes de Ernie Els, a dos de Martin Kaymer y a uno de McDowell. 'Big Easy' parecía ser el elegido para destronar a Tiger.
Pero Woods lo volvió a hacer. Poderoso, majestuoso. Firmó unos segundos nueve hoyos de libro. Viniendo desde atrás. Empezó con birdie en el 10 y después encadenó tres consecutivos: 12, 13 y 14. "Aquí estoy yo", gritó. Para los que le daban por muerto.
Remató con dos birdies en el 17 y en el 18 y puso su marcador en -14. Los de detrás, que arreen, debió decir. Él sabía que el -14 podía ser ganador y que el -13 peligraba. Por eso, el putt para birdie que mete en el 18 es absolutamente prodigioso, con una doble caída, cuesta abajo… La tocó perfecta, dulce, como quien le da un cachete en el culo a su hijo antes de salir hacia el colegio. Vete para dentro. Y allí cayó. Éxtasis y locura.
Tiger sacó el puño con más rabia de la habitual. Gritó y gritó. A los más grandes no sólo les gusta ganar, sino hacerlo de esa manera, acorralado, con los enemigos envalentonados. "Ha sido muy emocionante", aseguraba Woods.
Y tanto, y tanto…


