The Masters Tournament (10-13 abril)
Primera gran cita de la temporada. El primer grande. Y qué grande. Mítico. En el Augusta National, Georgia. El Masters…
Tiger Woods, quién si no, ocupó todo el protagonismo en la previa. Se hablaba del Grand Slam, el último gran reto que aún no había alcanzado el californiano, y una vez que la quimera de la temporada perfecta, más periodística que otra cosa, plena de victorias, había pasado a mejor vida con el triunfo de Geoff Ogilvy en el CA Championship por delante de Tiger poco tiempo antes…
El Amen Corner, la esquina más famosa del golf, se llevó por delante cualquier pronóstico. Augusta se está acostumbrando a derribar vaticinios. En 2007 surgió de la nada Zach Johnson. En 2008 fue Trevor Immelman. La opción de Grand Slam, de la que el propio Woods habia hablado con naturalidad, también quedaba fuera de juego. Tiger se nos hacía más terrenal. Aunque, eso sí, ¿saben en qué puesto quedó?… Segundo, a tres golpes del sudafricano, al acecho, por si a su rival le entraba el canguelo y le daba por mandarla al agua en los últimos hoyos.
El cuarto día en el Augusta National fue una pelea entre actores secundarios. Los grandes favoritos eran tres, hasta ese momento, golfistas casi anónimos: Immelman, Snedeker y Flesch. Aguantó el sudafricano, aquel de quien un día, Gary Player, aseguró que tenía el swing más parecido a Ben Hogan que había visto nunca.
Miguel Ángel Jiménez tuvo su cuota importante de protagonismo. Nos brindó a todos un sensacional espectáculo en la última ronda del Masters, donde se cuecen las habas, y con un tiempo infernal, con el viento soplando con fuerza. Hizo la mejor vuelta del día (68 golpes) y remontó del puesto 35 al 8. Ahí se le vio celebrándolo con toda su 'troupè'. La Ryder Cup estaba más cerca.
Immelman pasó a convertirse en una estrella, dejó atrás esa enfermedad que descubrió en el Masters de 2007 y que lo tuvo K.O. prácticamente seis meses. Una muesca más para la estirpe bajita sudafricana.
Por cierto, ¿recuerdan algo de Harrington en aquel Masters? Yo tampoco… Pues quedó quinto. Ya habrá tiempo de hablar del irlandés…


