Gonzalo Fernández Castaño vuelve en este Open de Andalucía a la competición después de la ya lejana gira por los Emiratos Árabes de enero y su puntual aparición en el Mayakoba del PGA Tour…
En este tiempo, además de recibir de su mujer la excelente noticia de su primer embarazo, también tuvo la feliz idea de ponerse en manos de Stan Utley, gurú norteamericano del juego corto que trabaja, entre otros, con Sergio García.
Tan solo fue una larga sesión de trabajo de tres horas, pero a juzgar por lo que nos cuenta el madrileño, sin duda fructífera. Utley le recibió en Gray Hawk, campo de Scottsdale (Arizona, Estados Unidos) el pasado 20 de febrero. Las ‘tarifas’ por hora del bueno de Stan no son como para desaprovechar ni un minuto… Para no resultar completamente ordinarios no les vamos a desvelar la cifra exacta, pero la tentación es demasiado grande como para ni siquiera contarles que una hora con Utley cuesta más que un green fee en St. Andrews o Carnoustie, pero bastante más…
El ambiente preparado por el entrenador norteamericano es lo primero que llama la atención. La narración es de Fernández Castaño: «te lleva a un enorme y magnífico putting green donde hay música. Sí, sí, como lo oyes, en los árboles que rodean el putting green hay altavoces con hilo musical de canciones country, fundamentalmente. Y ahí te pones a trabajar, todo marchoso».
El caso es que verdaderamente se trata de un genio. «Yo acudí a él para que me mirase el juego con el putter. Y te rompe todos los moldes. Le da la vuelta a todo lo que has escuchado siempre de cómo debe ser el swing para patear bien. La primera hora y media, de hecho, estuve bastante descolocado y llegué a preguntarme qué hacía yo allí… Pero luego empecé a coger las sensaciones y la verdad es que salí de allí alucinado».
¿El resultado? De entrada, el cuatro veces ganador en el circuito europeo modificó radicalmente su modo de patear, ‘estrenándolo’ ya en competición en Mayakoba. Y se siente mejor y más seguro, que en el fondo es de lo que se trata. Sin confianza no hay buen pateador y, en realidad, el sistema y los métodos de Utley apuntan directamente a esa idea: cómo te puedo comer yo el coco para que termines pateando con más confianza, más allá incluso de los resultados empíricos. Sencillo de decir, muy complicado de conseguir.


