Gonzalo Fernández Castaño (-12) ha sido fiel a su cita con la victoria. Una por cada año que lleva en el circuito europeo…
Llegó en 2005 y se estrenó en su primera temporada (triunfo en el KLM holandés). Ganó también en 2006 (En Shanghai el BMW Asian Open) y en 2007 (Open de Italia)… Una media y unos logros al alcance ya de muy pocos jugadores. Cuatro triunfos en el circuito europeo son palabras mayores.
Fernández Castaño, por regla general, tiene una ventaja sobre el resto: no sólo domina sus nervios cuando se acerca a la posibilidad de victoria, sino que además es capaz de sacar lo mejor de su juego en esas circunstancias. Por eso no es aconsejable jugártela con él en los últimos nueve hoyos de un domingo con un marcador apretado… Por eso no ha perdido ningún play off de desempate en el circuito europeo, y resulta que tres de sus cuatro victorias se han resuelto de este modo. Tumbó consecutivamente a Stenson (2006), Markus Brier (2007) y hoy ha hecho lo propio con Lee Westwood, después de tres emocionantes hoyos de desempate en el hoyo 18 de The Belfry, para ganar el Quinn British Masters.
Y eso que el madrileño busca y busca todavía la piedra angular de su juego trabajando duramente con su entrenador José Carlos Gutiérrez. Intuye, y no se equivoca, que con un poco más de consistencia puede meterse en la pelea con los mejores y en las mejores citas del calendario mundial. De hecho, aspira a compaginar algún día los dos grandes circuitos. Necesita mantener fresca esa enorme capacidad para recuperar, para salir de problemas con golpes maravillosos (el mejor ejemplo: en el hoyo 12 se iba hoy al agua y embocaba desde fuera para firmar el par), pero sabe que tiene que ser más regular.
Hoy ha entregado la segunda mejor tarjeta del día, un 67, para recuperar en el hoyo 72 el terreno perdido con Campbell y Westwood. Y lo que es mejor: el sábado hizo un gran golf, un día que le estaba siendo muy poco propicio este año. Este triunfo, además, le mete de cabeza en el Volvo Masters en su última edición en Valderrama, club del que es socio precisamente.
Su juego ha sido especialmente vibrante en momentos de máxima tensión, después de fallar calles o greenes, sacando toda la magia desde el rough o desde los bunkers de calle. Así es este chico: pura inspiración. A los ingleses les encanta…
El torneo nos dejó otras grandes alegrías. Para empezar, Alejandro Cañizares (-4) ha sumado ya con su décimo puesto los euros suficientes para dejar atada su tarjeta del circuito para 2009. Y Pablo Larrazábal (-4), a pesar de cerrar el día con dos bgeys que escocieron, también ha demostrado que vuelve a estar ahí y afronta el final de temporada con la posibilidad real de acabar el año entre los veinte primeros en el Orden de Mérito, lo que por ejemplo le abriría ya las puertas del British 2009. Casi nada. Hasta Álvaro Quirós, que venía desde muy atrás, finalizó con un buen 69 y magníficas sensaciones.


