
Llueve sobre el Real Club de Golf de Sevilla. El tiempo ha dado un giro inesperado por la mañana y ha trastocado los planes de algunos jugadores…
José María Olazábal, por ejemplo, ha retrasado más de una hora el reencuentro con su obra. Como no hay mal que por bien no venga, esta demora ha permitido al de Fuenterrabía salir acompañado de Miguel Ángel Jiménez, que llegó a toda prisa al club procedente de la presentación oficial, celebrada en el Ayuntamiento hispalense. Es lo que tiene la faceta de empresario, ésa que tantos dolores de cabeza le da al malagueño. El tercero en el partido es un buen amigo: Emanuele Canonica.
A los pocos hoyos las anécdotas se suceden. El ambiente es estupendo y buen humor impera.
Salen por el hoyo 10. «¡Hala, dale, dale…!», aseguran Jiménez y Olazábal casi al unísono al ver el drive de Canonica. Y es que el italiano es de los pegadores duros… No obstante, Olazábal no se queda muy lejos. Ve su bola, la comprueba y asegura: «noticia, está en calle»…
Llegan al hoyo 11. Más risas… Es un par 3 y Jiménez falla su tiro de salida. Olazábal coloca su bola, mientras dice a su compañero y amigo «el tee está mal encarado, échale la culpa al diseñador».
Como bien saben, Olazábal es el autor del diseño del Real Club de Golf de Sevilla. La estampa tiene su aquel. No en vano, hoy es la primera vez que Olazábal juega este campo desde hace diez años. ¿Saben cuándo fue la última vez? En 1999, semanas antes del segundo Masters de Augusta que ganó. Sí, han pasado muchos años, pero no jueguen con estas casualidades… ¿Y si se repite?
Volvamos a la realidad. Es la primera vez que Olazábal juega el campo tal y como está ahora, ya que en 2003 se sometió a una remodelación con vistas a la Copa del Mundo 2004.
Más cosillas que se ven por el campo… En el partido de delante, una curiosa jornada de prácticas. Marchan Gonzalo Fernández Castaño junto a José Carlos Gutiérrez, su entrenador. Es habitual que compartan las rondas de entrenamiento, pero ésta en Sevilla tiene algo especial. José Carlos lleva su propia bolsa de palos. Y es que se ganó la plaza para el Open de Andalucía tras un disputadísimo torneo con los otros profesores del Real Club de Golf. Otro de ellos, Lucas Montaner, le va a hacer de caddie durante el torneo, porque lo cortés no quita lo valiente.
Así matan dos pájaros de un tiro: entrenan y practican. Perfecto. Salvo la lluvia…


