
Rory McIlroy se marchó de Dubai con una seria preocupación. No se trataba del sexto puesto, ni nada que tenga que ver con su juego. Es una tema físico. El norirlandés vio a un especialista nada más aterrizar en Belfast…
El talentoso golfista sufre unos problemas de espalda que, sin ser graves, le tienen con la mosca detrás de la oreja. Lo ha detectado al regresar del parón invernal. Las largas sesiones de entrenamiento propias de estas fechas terminaban siempre con una molesta dolencia en la parte baja de la espalda. No le impide hacer el swing, si jugar, pero sí que se deja sentir durante una ronda de golf, especialmente en el juego corto.
McIlroy está preocupado y ha decidido visitar a un especialista en Belfast. Los resultados de las pruebas lo han tranquilizado, aunque con matices. Tiene un ligero pinzamiento en la espalda que no debe ir a más, sin embargo, cada seis meses tendrá repetirse las pruebas, ya que el problema lo viene arrastrando desde hace mucho tiempo.
El jugador de Holywood participará en el WGC-Accenture y, de momento, no alterará su calendario, no obstante, su espalda se ha convertido en un severo dolor de cabeza, sobre todo, si tenemos en cuenta que sólo tiene 20 años.


