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El misterioso caso de la bola irlandesa flotando en el rough…

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Vista de un rough en el pasado Open de España

Pedimos a los lectores de Tengolf que no consideren este artículo como una pataleta por la derrota de Sergio García en la épica jornada dominical del PGA en Oakland Hills…

Sencillamente, resulta muy interesante (y esclarecedor) reproducir aquí de alguna manera un experimento que realizaron los compañeros del canal americano Golf Channel pocos minutos después (muy pocos minutos) de que Padraig Harrington se proclamara vencedor.

Al fin y al cabo se trata de describir una vez más hasta qué punto un detalle puntual puede influir, aunque todos sabemos que un torneo a 72 hoyos es mucho más que un puñado de detalles.

En Golf Channel, como en toda la España golfística, se asombraban de cómo había quedado la bola de Harrington situada en el rough del hoyo 18 después de que el irlandés efectuase una complicada sacada desde un bunker de calle. Tenía que efectuar su tercer golpe y no había ganado la calle… Pero su bola reposaba casi flotando encima del rough. Ni cortos ni perezosos, los compañeros de Golf Channel enviaron una cámara justo al lugar donde todavía podía verse la chuleta de Harrington…

Y aquí comienza el experimento científico. Posaron suavemente varias bolas de golf a escasos centímetros de la chuleta, bien hacia la derecha, bien hacia delante o hacia detrás, rodearon con bolas la chuleta y todas siempre (siempre) desaparecían de la vista. Había que apartar la hierba para verlas. La punta de las hojas de hierba no aguantaban el peso de la bola… Salvo justo en el lugar donde se posó la del irlandés, vaya usted a saber por qué. No había trampa ni cartón, por supuesto. Fue un guiño del destino a Harrington en un momento importante. 

¿Qué hubiera sucedido si su bola se hubiese hundido? Nadie puede saberlo, aunque a nadie tampoco se le esconde que la posibilidad del par hubiera sido casi una quimera… Lo cierto es que Sergio firmó un bogey en este hoyo, pero tampoco importaba ya nada el último putt que tiró, puesto que no podía ganar.

Harrington declaraba que durante el último recorrido llegó a pensar que había llegado el día de Sergio, después de ver cómo estaba jugando los nueve primeros hoyos y… En realidad, su gran juego (sobre todo eso: su espléndido momento de juego) y un último guiño de los dioses del golf decidieron que no era así.