Isabelle Beisiegel es una golfista profesional de Canadá cuyo nombre no es demasiado famoso…
A partir de ahora lo será. Se ha convertido en la primera mujer miembro de un circuito masculino.
Izzy, como se le conoce, había tratado de competir con los hombres desde 2004, cuando tenía 25 años de edad. En aquella ocasión, se enroló en la escuela de calificación de la Asociación de Golf Profesional, luego de pagar 4.500 dólares de inscripción y proclamarse como la única chica en intentarlo.
La experiencia no fue satisfactoria, pues la canadiense terminó en el último sitio de la tabla general, luego de cuatro rondas para el olvido: 84, 80, 80 y 79.
Beisiegel tenía claro cuál era su sueño y haría todo lo que estuviera a su alcance para lograrlo, pero jamás imaginó que otra barrera se le pondría en frente además de la de género: la de la salud.
En otoño de 2005 los médicos le diagnosticaron la enfermedad de Graves, de carácter autoinmune y que provoca que la tiroides tenga más actividad de lo normal; como consecuencia, el paciente desarrolla bocio e hipertiroidismo -pérdida de peso, fatiga, debilidad, taquicardia, por mencionar algunos síntomas.
“Es imperativo que descanses hasta que los niveles (de hormona tiroidea) sean menores, ya que pierdes masa muscular aún cuando estés descansado”, escribió Beisiegel en su sitio web antes de someterse a una cirugía denominada tiroidectomía total.
Con ese procedimiento los médicos esperaban poner fin al padecimiento que la atacó por meses y que la llevó a retirarse de la Asociación Profesional de Golf Femenina (LPGA por sus siglas en inglés). En marzo de 2006, Izzy ingresó al quirófano para que le extirparan la tiroides.
Un año más tarde estaba lista para medirse, de nueva cuenta, con los hombres, y para ello tuvo dos oportunidades. Primero intentó acceder a Tour Canadiense, pero finalizó en la posición 32 en el torneo de calificación disputado en mayo; en octubre hizo su segunda aparición en la escuela de la PGA, pero no tuvo suerte.
Aunque ya había disputado algunos torneos, Beisiegel estaba muy lejos de volver de lleno a los campos, pues sus niveles de hormona tiroidea eran inestables, y fue hasta mediados de 2008 cuando los doctores determinaron que estaba completamente saludable. No obstante, las deudas médicas la forzaron a encontrar un trabajo para liquidarlas y aplazar su regreso al golf.
Hasta 2010 no pudo retomar su carrera profesional, tras participar en la escuela de calificación de la LPGA, y aunque no pudo acceder al máximo circuito, sí obtuvo un lugar en la gira de ascenso, la LPGA Futures Tour.
A pesar del logro, la canadiense de 32 años no había sacado de su mente el deseo de convertirse en miembro de un circuito masculino, lo cual la llevó a prepararse, una vez más, para el torneo clasificatorio del Tour Canadiense.
El pasado 27 de mayo, Izzy completó las cuatro rondas del evento y finalizó en la novena posición, lo que le garantizó un lugar en el Circuito y la posibilidad de competir en ocho eventos del calendario 2011.
Tras conseguir su más anhelada meta profesional, escribió en la web de la Futures que “el camino no ha sido fácil, ‘fallé’ en cada oportunidad que tuve en los últimos 7 años… pero aprendí que todo se trataba de encontrar la realización y la alegría bajo cualquier circunstancia”.
Ahora, la canadiense intentará combinar los dos circuitos de los que es miembro, pues los calendarios de ambos se sobreponen. Para conservar su membresía debe jugar un mínimo de tres en Canadá y seis en la LPGA Futures Tour.
Pero lejos de tener un problema, para Izzy es bueno “contar con opciones para jugar”, pues hace cinco años ni siquiera podía sostener un palo.


