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Jiménez le ‘debe’ una clase a Olazábal y Gonzalo se acuerda de Seve

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Es el golf entre amigos. Diversión garantizada y un trato exquisito. Es una gozaba ver en la misma ronda de prácticas a Olazábal y Jiménez. Fernández Castaño ejerce de maestro de ceremonias y anfitrión. Así son las sensaciones tras el primer día ‘serio’ en el Madrid Masters…

En vísperas de su regreso a la competición, Olazábal, comenta en plan de broma: «Me conozco ya cada baldosa del paseo de la Concha, en Donosti. La que está rota, la que tiene el chicle pegado…».

Desde que aparecieron los síntomas de la enfermedad, con dolores en rodillas, espalda y hombros, el tenaz deportista vasco ha jugado con cuentagotas en Europa y en los Estados Unidos. Su última puesta en acción se produjo a primeros de julio en el campo inglés de Sunningdale, en las previas fallidas para clasificarse para el Abierto Británico.

Olazábal traslada otra vez la bolsa de palos hacia un torneo más por amistad con el organizador del torneo, el madrileño y golfista Gonzalo Fernández-Castaño -campeón hace dos semanas en un torneo en The Belfry-, y por aquello de apoyar las competiciones en España que por el deseo ferviente de medir sus fuerzas con un buen grupo de jugadores del circuito europeo, entre ellos el malagueño Miguel Ángel Jiménez (cuarto en la Orden de Mérito) y el argentino Ángel Cabrera (campeón del Open USA en 2007).

«Me siento raro, casi desubicado», dice Olazábal en Madrid, tras una pausa de unos cinco segundos para desnudar su intimidad después la primera ronda de prácticas en el Club de Campo junto a Jiménez y Castaño. «No tenía previsto volver», reconoce Olazábal, quien apenas se ha podido entrenar como a él le gusta. Un día una ronda de 18 hoyos, y al día siguiente pegar unas bolas…

Ni hablar, casi, de repeticiones del juego corto, poco «green» y no muchas bolas. De pisar el gimnasio, nada de nada. Y muchos, muchos paseos por la bahía de la Concha, en San Sebastián. Monotonía para el segundo mejor golfista español de la historia (dos Chaquetas Verdes) tras Seve Ballesteros (aún hospitalizado), sólo quebrada en las últimas semanas por su labor como asistente del capitán Nick Faldo en la Ryder Cup. «Los compañeros están en ritmo y en plena competición. En mi caso, al estar fuera de la competición admito que me siento un poco incómodo», subraya el golfista de Hondarribia, quien incide como nota más positiva el abandono de la medicación, hace ocho semanas.

La enfermedad de Olazábal, de origen desconocido, le ha obligado a medicarse de una forma especial. Cada ocho semanas visitaba el hospital para someterse a un goteo intravenoso de un producto biológico, en sesiones de dos a tres horas. Cada ocho semanas, el proceso se repetía.

En 1997 estuvo a punto de quedar postrado en una silla de ruedas por otra grave lesión en los pies. Entretanto, el jugador vasco tendrá que solicitar una exención médica para conservar la tarjeta del circuito estadounidense. «No he querido perder el contacto con los palos ni las sensaciones. No he tenido un entrenamiento habitual. Nunca viene mal competir, aunque no esté en las mejores condiciones. Si me va bien, a lo mejor juego también en Castellón dentro de dos semanas», señaló Olazábal, uno de los grandes golfistas tan exigente que sigue sin patrocinador. «Por cierto, ¿si sabéis de alguno..?», bromeó el jugador guipuzcoano, al tiempo que Jiménez le lanzó al suelo la gorra de frontal inmaculado.

«De momento no he hecho planes para el año que viene porque no sé cómo me voy a encontrar; si me encuentro bien mi intención es jugar un calendario lo más normal posible, si puedo igual que en estos años anteriores, jugando un número de torneos en América y otros en Europa; en América tengo que pedir exención médica», explicó.

E insiste en la paciencia: «Tengo que esperar, es una situación un poco desconcertante porque hay individuos que dejan el medicamento y se encuentran bien durante años, y hay otros que enseguida recaen, es una incertidumbre y hay que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos. No es como la otra vez (años 95–96), que estaba en una zona muy puntual de los metatarsos del pie, ahora es más generalizado en los hombros, rodilla y espalda, pero en lo único que está siendo similar en el tiempo de recuperación. 

Elogios de sus amigos en Madrid

Hecha la broma, el malagueño Jiménez admite que Olazábal le ayudó hoy a corregir un defecto recurrente en las últimas semanas con el «putt». «Me estaba venciendo un poco hacia la izquierda y me comentó que cerrara un poco más la cara del palo. Y efectivamente, funcionó. La clase se la pagaré a final de la semana», dijo.

En cuanto a la temporada, el malagueño hizo la siguiente lectura de la Ryder, el Orden de Mérito, Valderrama…: «La Ryder Cup no la perdimos, la ganaron ellos porque jugaron mejor y nosotros quedamos detrás (Olazábal bromea: “quedamos segundos”). No hay duda de que los jugadores del equipo europeo están muy en forma, como Lee Westwood o Robert Karlsson. Ahora estoy cuarto en el Orden de Mérito, jugaré la semana que viene en Portugal y después el Volvo Masters. Hay que dosificar, más importante que ganar el Orden de Mérito es mi salud. Para conseguirlo tendría que ganar dos torneos. He jugado todos los Volvo Masters desde que estoy en el Circuito Europeo, sólo me perdí el primero, el del 88. Lo gané en Montecastillo, en el 99, pero en general, los españoles no hemos tenido fortuna en este torneo, ha habido muchos segundos puestos».

Fernández-Castaño, jugador y cuya empresa organiza el torneo, también se deshizo en elogios sobre al figura de Olazábal y Jiménez. «Es un honor que reaparezca aquí, en Madrid. Puedo asegurar que ni Chema ni Miguel Ángel han venido cobrando un duro. Están en Madrid por amistad y de manera desinteresada. Sergio García se ha excusado, pues tenía compromisos con su Fundación. Esta es la talla como personas de ambos», indicó el madrileño.

«Espero que el año que viene podamos tener en el Madrid Masters a Sergio, a Severiano, Chema y Miguel, los grandes del golf español», recalcó Fernández-Castaño, seguro de que el torneo que organiza será un éxito.