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Ale Pasarín, la Guerrera asturiana del golf

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Entrevista con la flamante campeona del British Girls

Alejandra Pasarín es una extraordinaria promesa de nuestro golf que esconde un corazón de guerrera. Hace apenas tres días, esta asturiana nacida en Gijón el 5 de junio de 1998, se unió al selecto club de campeonas del British Girls, posiblemente el mejor trofeo que se puede ganar a su edad. Este triunfo es la consecuencia de un amor incondicional y de una decisión tomada con nueve años.

Cuando tenía seis años, el padre de Alejandra puso en sus manos por primera vez un palo de golf. Fue en el Real Club de Golf Castiello, su club de toda la vida, el mismo que el sábado tenía preparado un homenaje para su golfista predilecta, un homenaje, por cierto, que estaba programado con anterioridad a su victoria en el British. ¿Visionarios? “No, sólo había que acercarse al campo de prácticas y observarla durante un rato”, comentan los jugadores locales.

El señor Pasarín siente un amor incondicional por el golf. “Mi padre es muy aficionado, le encanta y me lo transmitió desde el principio. Lo mío con el golf fue un amor a primera vista”, asegura resuelta con el trofeo de campeona aún caliente bajo el brazo. Cierto es que fue un amor a primera vista, pero no el único. Ale también tuvo otro ‘amante’ de niña: el balonmano. “Me gustaba muchísimo y me lo pasaba muy bien. Jugaba de pivote y si no me ponían en esa posición lloraba y me iba al banquillo”, explica. Hizo, por tanto, sus pinitos como guerrera, y de haber seguido quién sabe si algún día se habría podido poner a las órdenes de Jorge Dueñas en la selección española. Determinación y garra no le faltan. La misma determinación y garra que demostró cuando tenía nueve años y tomó la decisión de apostar por el golf y dejar a un lado el balonmano. “No podía seguir con las dos cosas y tenía que elegir… la verdad, nunca lo dudé, lo tenía muy claro con el golf”, señala.

Entre su padre y su entrenador, Ángel Sierra Canal, han ido moldeando a una jugadora que, como confiesa la propia Alejandra, “puedo llegar a aburrir a mis compañeras porque casi siempre estoy en calle”. Es una especie de Inbee Park norteña, tiene un juego largo muy seguro, una gran cabeza y patea de maravilla. Por si fuera poco, ha ganado el mismo fin de semana que la coreana levantaba su quinto grande. Así, a bote pronto, como presagio, no suena nada mal.

Aterrizaje en el Massereene Golf Club y flechazo… “El campo del British me gustó mucho desde la primera vez que lo vi, fue algo especial. Me recordó a Castiello y eso me dio mucha confianza. No era el campo que te esperas en un British, tenía árboles, parecido a mi tierra. Mi profesor ya lo había visto y me dijo: parece un campo hecho para ti. No pensaba en ganar, ni en la final, pero sabía que lo podía hacer bien”.

El momento clave del torneo… “El partido más importante fue el segundo del primer día. Jugaba contra una alemana que se llamana Leona (Leonie Harm). Fue el más duro de todos. Gané en el hoyo 19, en el primero de desempate”.

Los nervios no son un gran problema… “No me suelo poner nerviosa, lo controlo bien. Siempre pienso que estoy jugando un torneo normal, cualquiera. En la final iba ganando de tres y sólo me entró alguna duda cuando se puso a uno a falta de tres hoyos, pero gané el 16, empatamos el 17 y se acabó. La clave fue el 16, un par 5 al que se podía llegar de dos. Ella jugó corto y tiró de tres a green. La dejó a nueve metros para birdie y falló. Yo tiré de dos a green con madera y me fui a la derecha. Hice un buen approach, la dejé a tres metros y metí el putt”.

El punto fuerte de su juego… “El driver (no duda). Siempre cojo calle, hasta el punto de que desespero a mis rivales. Además, el putt funcionó muy bien durante toda la semana”.

En breve su vida dará un cambio importante… “En septiembre me iré a la Blume (Madrid) a seguir con los estudios y entrenando, y cuando tenga 18 años me iré a una universidad americana, lo tengo muy claro. Quiero seguir los pasos de Azahara Muñoz, Belén Mozo o Carlota Ciganda, especialmente Azahara, es mi modelo, quiero llegar donde ella. Todas son una gran motivación e inspiración”.

Una cascada de felicitaciones… “Me han llegado muchas y todas me han hecho ilusión… Por destacar algunas: Noemí Jiménez, Mireia Prat, mis profesores o el presidente de la Federación Asturiana… Y por supuesto mis padres, que me acompañaron hasta el final en el British y que fueron de gran apoyo. Me encanta jugar delante de ellos y que me apoyen. Me gusta que vengan a verme y animarme. Si no es por mis padres no lo habría conseguido”.

Pasión por el match play… “Me gusta más el match play que el stroke play, pero no tengo ningún problema para jugar también por golpes. Lo bueno del match es que penaliza menos y no presiona tanto, puedes hacer un triple bogey y sólo pierdes un hoyo. Además, te permite ir más concentrada, sabes lo que tienes que hacer, te ayuda con la estrategia porque sólo debes estar pendiente de quien está a tu lado”.