
Por Marcos Sobrón, profesional y padre de Luna Sobrón, jugadora del equipo europeo de la Solheim Cup Jr.
Los familiares de las chicas americanas contra las que jugó Luna me invitaron a cenar. La madre de una de ellas me ha preguntado si fue el miércoles cuando me sacó una foto con todas las chicas de ambos equipos. Pues no, la verdad es que fue ayer. Y es que aquí pasan tantas cosas y tan rápido que ya no sabemos en que día vivimos.
A las siete de la mañana ya estábamos desayunando para ir a Killeen Castle. El jueves tocó fitting con Ping. Luna, en concreto, se va a pasar a Ping. La verdad es que es la primera vez que una marca se ha interesado por ella, eso en EE.UU. es inconcebible.
En el camino al fitting de putt estaba Azahára dando bolas, se ha acercado y se han sacado una foto juntas.
Después de fitting, hemos ido al Ping Pavilion (la carpa de Ping) a comer. A continuación, salían al campo a jugar un match de cuatro bolas (dos americanas y dos europeas). El campo, un excepcional diseño de Nicklaus, está en unas condiciones inimaginable para los mortales.
Acto seguido, un show track muy divertido en el que han realizado una imitación excepcional de Miguel Ángel Jiménez, con peluca y puro incluido. También se ha recordado a nuestro gran Seve.
Sin tiempo casi para pensar, corriendo a la presentación del evento. Ver allí a Azahara me ha llenado de orgullo. Además, nuestras chicas junior han salido para ser presentadas junto a las jugadoras profesionales. De todas ellas, además de Azahara, me han impresionado mucho Laura Davies y Juli Inkster. Un dato curioso: las dos han solicitado jugar el domingo en el tercer partido para que ambas veteranas con nueve Solheim a sus espaldas puedan enfrentarse, algo que nunca han podido hacer. Será, sin duda, el match a seguir.
Ya por la noche, se ha acercado Lotta Newmann para despedirse, ya que hoy vuelve a California. La verdad es que ha sido una capitana excepcional. Debido a la idiosincrasia de nuestro equipo, y puesto que somos un continente y no un país, Lotta ha recibido a doce jugadoras que casi ni se conocían y nos ha devuelto a un equipo. Ojalá comenzase la Junior Solheim mañana. Las cosas serían de otra manera.
Aunque casi todos nos quedamos hasta el domingo, todo esto empieza a oler a despedida y da una pena terrible. Pero, al fin, esto vuelve a ser como la vida misma, la belleza de las cosas reside en que se acaban.


