
Por Marcos Sobrón, profesional y padre de Luna Sobrón
Qué duro es escribir estas líneas cuando un resultado de empate nos priva de la Solheim Cup Junior…
Pero mucho más duro es cuando es tu propia hija una de las que ha estado allí y ha perdido su match en el hoyo 18. Quizás ese medio punto… Sí, pero también el de otras. Quizás ese hoyo a tres putts… Sí, pero también embocó otro cuesta abajo y con caída. Y si hubiese jugado ayer por la tarde otra vez con Emilie Alonso, quizás habrían sido dos puntos más ayer por la tarde o quizás tán sólo ese emdio que nos faltó… Y si, y si, y si…
La verdad es que pueden haber miles de causas, pero la vida viene como viene y tienes que aceptarla. Tu única solución es aprender y y tener las cosas claras para el futuro.
Además, el golf es el deporte más difícil del mundo y sólo es debido a que es como la vida, ni más, ni menos. Y puesto que es como la vida sólo nos queda aprender de lo acontecido y sacar conclusiones. Desgraciadamente, tanto en una cosa como en otra no se puede enseñar a nadie, lo tiene que aprender uno mismo.
Mis conclusiones son:
1.Nunca se toca lo que va bien. Luna y Emilie hacían una pareja perfecta, también las gemelas Lisa y Leona. Los match de la tarde supusieron un revés muy importante.
2.El putt y el juego corto suponen el 60% del golf. Las americanas pateaban mejor y tenían mejor juego corto.
3.De los tropiezos se aprende.
4.El golf sigue siendo un juego.
Aunque la industria quiera hacer del golf un deporte y aunque sea olímpico, el golf seguirá siendo en su esencia un juego.
Creo además que es muy importante que no lo olvidemos, ya que, si el 60% del propio golf se realiza alrededor del green, la condición física ya no es lo prioritario. La habilidad, el ingenio y la fuerza mental son las cualidades básicas de este juego dentro del juego. Y una persona de cualquier edad, condición o sexo puede hacerlo. Indudablemente, no deja de ser un deporte puesto que la técnica cuenta, el físico cuenta, y la presión cuenta. Quiero decir con esto que no nos olvidemos que en niveles similares el juego es el que decide y esto es lo que hemos visto aquí. Técnicamente éramos muy superiores, en el juego no.
Como bien ha dicho el Sr. Solheim en la entrega de premios, hemos visto aquí reunidas a las jugadoras del futuro, tanto en los circuitos como en las futuras Solheim Cup. El nivel es altísimo. Y lo que ha salido de aquí es un gran grupo de amigas que se tendrán unas a otras para siempre.
La experiencia ha sido única e irrepetible.


