La noticia del ingreso de Severiano Ballesteros en el madrileño hospital de La Paz ha dado la vuelta al mundo…
Desde Kansas a Pedreña, pasando por las redacciones de la BBC, The Guardian, Times… Todo el mundo está pendiente del estado de Seve.
Bien, aparentemente no hay que alarmarse, según se desprende del escueto parte médico facilitado ayer, pero sí debe ser motivo de preocupación, ya que esta crisis no es la primera y la rumorología extiende ciega e implacablemente sus redes…
En todo caso, quede claro, hay que respetar profundamente la determinación de su familia de no hacer de estos problemas o crisis puntuales del jugador un caso público.
El caso es que el gran Seve anunciaba hace poco más de catorce meses su adiós definitivo al golf de alta competición en una rueda de prensa en Carnoustie, la semana del British 2007. En esa misma comparecencia el propio Ballesteros negaba entonces que su retirada tuviera algo que ver con algún problema de salud (se había llegado especular con un intento de suicidio tras el dramático fallecimiento de su novia).
Seve también estuvo ingresado días antes de aquella rueda de prensa por un espacio corto de tiempo y en aquella ocasión su mánager y sobrino, Iván Ballesteros, explicó a la prensa que su tío había recibido tratamiento tras sufrir una taquicardia. Nada se sabe, ahora mismo, acerca de si su ingreso de ayer tiene algo que ver con la crisis de hace un año.
En una semana de fiesta para el golf español con la disputa del Madrid Masters, no queda otra cosa que desear un pronto y completo restablecimiento a nuestro mejor jugador de todos los tiempos.


