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La premonición
Por Alejandro Rodríguez
Viernes de Open de Andalucía. Es la jornada de corte, pero la noche ya cae sobre El Parador de Málaga y la tabla de resultados pasa a un segundo plano. Tanteando el suelo en la oscuridad para no caer de bruces, nos acercamos a una carpa. La carpa. Estamos en algún sitio entre el hoyo 10 y el 18. Al menos, eso creemos. Y no es que la noche nos confunda. No, de momento no. Simplemente no se ve. ¿Han probado a pasear de noche por un campo de golf? Pues eso. Pero no hay duda. La música ejerce de imán. Aquí es la fiesta del torneo…
Todo está perfectamente organizado, pero parece improvisado. Rezuma frescura. No es una fiesta de gala, con gente envarada luciendo impecables pajaritas. No hay conversaciones de compromiso. Todo es distendido, relajado, divertido, campechano…
No se podía esperar menos cuando quien ejerce de maestro de ceremonias es Miguel Ángel Jiménez, que no duda en atarse el mandil para atender a los fogones.
Es lo más parecido a una reunión de amigos. Hay muchos jugadores. Unos entran, otros salen. La cuadrilla de los franceses se lo pasa en grande mostrando sus buenas dotes para el baile. Se genera una química especial en la carpa. Nadie acierta a saber muy bien de qué se trata, aunque tampoco importa demasiado. Viendo ese ambiente, uno se explica mucho mejor cómo consigue Jiménez tener un cartel tan magnífico todos los años en su Open, pese a que la bolsa de premios no es, ni mucho menos, la más atractiva de la temporada. Incluso, aparece Darren Clarke. Uno lo mira, completamente vestido de negro, imponente, gigante, y se lo imagina protagonizando alguna secuela de James Bond contra el Dr. No.
El colofón de la fiesta será difícil de olvidar. La escena es la siguiente: suena el himno de la legión y varios amigos de Miguel lo pasean brazo en alto por la carpa a imagen y semejanza del Cristo de la Buena Muerte de la Semana Santa de Málaga. Impagable. Ya ven, unos iluminados, unos adelantados a su tiempo en pleno mes de marzo. O es que la temporada de Jiménez no ha sido para sacarlo a hombros…


