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Un paria en Doral
por David Durán

Me alojo en un hotel a unos setecientos metros de Doral. Ya saben: CA World Golf Championship en Miami. Un hotel justito. Hay que cuidar la economía si no queremos cerrar Tengolf antes de tiempo… En realidad, tampoco me hace falta mucho más…
Mientras camino de noche del resort al hotel cavilo y me hago algunas preguntas. Soy un privilegiado y esto es un hecho fácilmente demostrable: aquí, en Miami, en pleno mes de marzo, doce horas al día en Doral, viendo a los mejores jugadores de golf del mundo, ahí, a pie de campo, ahora me cruzo con Westwood, ahora me quedo un ratito viendo a Poulter en el putting green, magníficamente atendido por los jugadores españoles (Miguel, Gonzalo, Sergio y Álvaro), riéndome un rato con Carlos Rodríguez mientras caminamos de hoyo en hoyo… Entonces, ¿por qué me siento un paria mientras camino de noche hacia el hotel?
Trabajé durante casi dos décadas en Marca y fui yo quien rompió el matrimonio subiéndome en marcha al vagón de un puñetero ERE. Así que no hay día en que no me pregunte: ¿y no habría sido mejor quedarme y restringir mi relación con el golf a los consabidos rabazos semanales por esos campos de Dios?
Hoyo 1 de Doral. Viernes, si no recuerdo mal. Álvaro Quirós saca de la bolsa el hierro 9 para buscar el green de dos en este par 5. No me cabe la menor duda: aquí es donde tengo que estar, éste es mi sitio.


