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Las 12 campanadas de Ten-Golf: 5 Mejor calladito

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Mejor calladito

Por David Durán

El hoyo 7 del Oceanico Victoria se las trae. Es un par 4 muy largo (460 metros) y con una salida tensa. Si uno quiere tener un segundo tiro más cómodo debe arriesgar mucho sobrevolando tres lagos que se encadenan al pie mismo del tee. Sólo los pegadores pueden hacerlo…

Jueves en el Portugal Masters. En este hoyo 7 Pablo Martín juega una salida razonable sin excesivo riesgo. Está en calle. Junto a él, el danés Huldahl y al francés Jacquelin. Huldahl pega un mal tiro. De hecho, su gesto resulta expresivo: casi suelta el driver después de pegar. Lo he visto desde la distancia, porque yo estoy situado en mitad de la calle. La bola pega en el agua, justo al lado del borde derecho del tercer lago. Veo claramente el clásico 'chof'…

Jacquelin busca la línea de riesgo (o al menos su bola escoge esa trayectoria…) y su bola cae al agua apenas a medio metro de la orilla del fondo… A punto de ser muy buena. Otro chof. El francés duda desde el tee. El danés también. Todos dudan, porque desde el tee no se ve nada con el sol pegando casi de frente. La tragedia de este hoyo es que si te vas al agua de salida, lo normal es que tengas que dropar en el mismo tee…

Pablo, que es el único que está en calle, viene al trote. Pregunta si alguien ha visto las bolas de sus compañeros. Sólo hay un par de marshall, un aficionado francés y el que suscribe. Nadie más. Los marshall se encogen de hombros. El aficionado francés prefiere no mojarse, aunque a mi me dice en castellano macarrónico: "creo que la bola de Jacquelin ha podido pasar…".

Yo le digo a Pablo: "están los dos en el agua". Él insiste: ¿seguro? Y yo le explico que he visto ambas bolas chapotear en el agua. Pablo transmite el mensaje al tee. Danés y francés pegan desde allí su tercer tiro.

Después, encuentran la primera bola de… Huldahl. Y la encuentran pasados los tres lagos, en el rough. No sé dónde meterme. Tierra trágame. ¿Quién me manda decir nada? Buscaban la de Jacquelin, que había pegado mucho más largo, y se encuentran la del danés, quien por otro lado supo nada más pegar a la bola que su tiro era realmente defectuoso.

Sólo acierto a dar esta explicación: el tiro de Huldahl ha caído en el agua, pero como lo ha hecho muy cerca del borde (ojo, unos treinta o cuarenta metros más corto que Jacquelin), ha pegado en una piedra sumergida sólo a escasa distancia de la superficie y, al mismo tiempo que chapoteaba, ha salido despedida. Porque juro que yo el 'chof' lo vi.

El danés se hizo un 8 de tomo y lomo.

Reconozco que me sentí realmente confuso. Mal. Consultando a unos y a otros, la mayoría jugadores profesionales, todos se apresuraron a tranquilizarme: si Huldahl hubiera tenido una duda real y razonable, como mínimo habría mandado a su caddie a comprobar. En todo caso, si yo hubiera visto su bola rebotar, quizá el danés hubiera ganado el torneo, porque a pesar de ese 8 todavía salió el domingo en el partido estelar (entre otras cosas, gracias a una ristra descomunal de siete birdies consecutivos que firmaba el sábado).

La moraleja es clara: duda, aún en el caso de que no tengas la menor duda.