
Primero fue Jason Day y su maltrecho dedo pulgar, después Tiger Woods y su castigada espalda y ahora le ha tocado el turno a Phil Mickelson…
El Masters de Augusta se nos viene encima con más historias de médicos y tratamientos sobre la mesa que con análisis de swing y exquisitas puestas a punto. El zurdo de San Diego de retiró ayer de la tercera jornada del Valero Texas Open después de once hoyos. Sufrió un tirón en el músculo oblicuo en su primer golpe del día y prefirió no seguir forzando más la máquina a doce días del inicio del Masters.
Es curioso, el viernes se sacaba un golpe brutal de la chistera para pasar el corte y el sábado se retiraba con apenas un golpe en su haber. “Ahora me voy rápido a San Diego para ponerme en manos de los médicos y recuperarme lo antes posible”, explicó. Evidentemente, el primer major de la temporada genera todo tipo de recelos y precauciones.


