Inicio Noticias Pablo Martín se hace un psicoanálisis serio, profundo y… con mucho humor

Pablo Martín se hace un psicoanálisis serio, profundo y… con mucho humor

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Dominó el golf universitario en Estados Unidos, coleccionó títulos y premios como churros, en Oklahoma State le llamaban de usted y un buen día se plantó en el circuito europeo y se hizo un hueco en la historia…

Logró la primera victoria de un amateur en un torneo profesional del circuito. Fue en Estoril. Se pasó a profesional, jugó uno de los US Open más duros que se recuerdan en Oakmont y pasó el corte. Así, sin despeinarse.

 

 

 

El golf español se frotaba las manos. Aún hoy se las frota…Sin embargo, su último año ha sido una especie de agujero negro, una lucha continua por recuperar una sensaciones que parecieron quedarse en el limbo. Se lo ha currado, se volvió a Estados Unidos, pasó horas y horas en el campo de prácticas, buceó en su cabeza y en su swing para reencontrarse con la naturalidad y ahora parece que ya ve la la luz al final del túnel.

Pablo Martín (Málaga, 1986) cumple hoy 23 años y lo ha celebrado a caballo entre China y Corea con su segundo corte pasado consecutivo. El golfista andaluz ha concedido una entrevista exclusiva a TENGOLF para hablar de lo divino y de lo humano, de todo lo que ha pasado por su cabeza en estas últimas semanas, de sus bajones y de sus subidones… A tumba abierta… y todo con un impecable sentido del humor…

– En Estoril volviste a pasar un corte después de seis meses, ¿qué es lo primero que se te pasó por la cabeza?

Ahora vete tú a saber dónde andará el swing de los sábados…

{xtypo_quote_right}"Lo que viví en Sevilla, con tanta gente que quiso ayudarme, es lo más emocionante que me ha pasado nunca"{/xtypo_quote_right}

 

– En Sevilla, durante el Open de Andalucía, se te vio realmente tocado, hablando largo tiempo con José María Zamora, amigo y director del torneo, llegaste a Estoril y todo cambió, ¿qué pasó entre un torneo y otro?

Sevilla fue una semana decepcionante. Por fin me veía con confianza al empezar el torneo, pegando a la bola muy bien y haciendo resultados durante la semana previa de prácticas. Quería jugar bien. Tras terminar la segunda vuelta me vi de nuevo incapaz de controlar nada… Lo mejor de aquella semana y la siguiente fue ver la cantidad de gente que quiso ayudarme, darme ánimos. Sin duda ha sido lo más emocionante que me ha pasado nunca… ¡Se me ponen los vellos de punta ahora mismo al recordarlo! Cantidad de jugadores, amigos como Jose (Zamora), María Acacia (jefa de prensa del circuito europeo), mis coleguillas de Málaga, la gente del golf mandándome mensajes al móvil y al facebook tras pasar el corte de Portugal… Ahora sí que se me saltan las lágrimas… ¡Increíble! Desde aqui quiero dar las gracias a todo el mundo… Esto no se debe hacer periodísticamente hablando, ya que parezco una marujona del diario de Patricia, pero me van a perdonar y así quisiera hacerlo. Muchas gracias.

 

– Tú estabas contento por cómo estaba tu juego y en Portugal y China se ha puesto de manifiesto que el trabajo técnico que estás realizando va en la buena dirección, cuéntanos que trabajo específico estás haciendo, si has introducido algún cambio en los últimos meses y hacia donde va encaminado…

Pues sí, analizándolo fríamente no le pegué tan mal en Sevilla tampoco. Llevé un Driver nuevo que resultó ser un desastre y que cambié la semana de Portugal. La verdad es que en Portugal le pegué tal y como venía haciendo últimamente. Y fui capaz de jugar con una actitud que echaba mucho de menos. Técnicamente he tenido que cambiar bastante y mi swing no se parece mucho a lo que era hace un par de años. Estoy muy contento con el trabajao que he realizado, especialmente con Peter Cowan, aunque no ha sido el único que ha tenido que ver en ese cambio. Ahora es mucho más natural y más rítmico, en la línea de lo que hacía cuando era amateur, pero mejorado. Un Ibiza con alerones vaya…

{xtypo_quote_left}"Mi swing es ahora mucho más natural, en la línea de cuando era amateur, pero mejorado… Un Ibiza con alerones…"{/xtypo_quote_left}

 

– ¿Tienes la sensación de que tú estabas más tranquilo que la gente que te rodea, que el entorno te ha presionado más de la cuenta, que tú sabías que los resultados iban a llegar antes o después?

La verdad es que no he estado tranquilo. Ciertamente la mayor decepción ha sido lo mal que he lidiado emocionalmente con mi bajo nivel técnico. Me he dado cuenta que mi cabeza depende demasiado de mi nivel técnico. Cuando era bueno, mi cabeza funcionaba bien, pero cuando mi juego se fue a pique, no fui capaz de darme cuenta o romper con tal estado de negatividad en el que entré… Y se ha convertido en lo habitual. Incluso los dos primeros días en Pekín automáticamente entraba en barrena cuando pegaba un par de malos tiros seguidos… De la misma forma que ahora mi mejora técnica esta afectándome emocionalmente… Pero bueno, ahora entran rayitos de luz entre los nubarrones y ¡antes esto parecía Gales, todo el día nublado!

 

– ¿Esta mala racha te ha hecho cambiar en algo tu visión del golf profesional o lo que le rodea?

Sobre el golf profesional en especial, no. Quizás sí sobre mi vida. Al final, todas las mañanas está en tu mano el pasar el día amargao o contento y la segunda es siempre más llevadera.

{xtypo_quote_right}"Todas las mañanas está en tu mano pasar el día amargao o contento, la segunda es siempre más llevadera" {/xtypo_quote_right}

 

– ¿Cómo afrontas esta próxima parte del calendario, qué torneos vas a jugar y con qué objetivos?

Pienso jugar todo, todo y todo… ¡Llevo descansando los fines de semana del último año y medio! Pararé en Austria para la boda de mi hermana, o cuando no pueda tirar de mi alma.

 

– ¿Qué expectativas inmediatas tienes?

Bueno, he pasado el corte pegándome en un pie los primeros 27 hoyos y este corte no es en Oitavos, donde algunos sugerían que me fuera a vivir. Así que espero hacer una buena vuelta mañana y coger más confianza para Corea (Pablo respondió a la entrevista justo antes de jugar su última vuelta en China donde se hizo un 68. Así que está claro: llega a Corea cargado de confianza).