
La memoria, en el deporte como en la vida, suele ser corta. La pasión semanal, a veces diaria, nos envuelve y consume. Por eso conviene echar el freno de mano en ocasiones. Por ejemplo, para valorar y saborear el retorno de Alejandro Cañizares a lo más alto…
El benjamín de esta saga histórica de nuestro golf ha peleado este año cara a cara con lo más granado del golf europeo y mundial, sobre todo entre los meses de mayo y julio. Lo más interesante, al margen de resultados concretos y de verlo a las puertas del top-100 del mundo, es el aprendizaje que él ha exprimido de su pasado reciente. En esta charla con TENGOLF, además, demuestra que detrás de ese raciocinio cabal y de esas maneras tímidas, hay un volcán de ambiciones y objetivos deportivos.
Este año 2010 puede suponer un antes y un después para Alejandro Cañizares…
Sí, yo creo que sí, mi sueño era llegar al Tour Europeo cuando me gradué en la Universidad y no sabía si tenía el nivel suficiente para competir. Con invitaciones conseguí mi primer triunfo en mi tercer torneo en el Tour y fue como ‘el sueño se ha hecho realidad’, todo muy rápido… Era jovencito de mentalidad y me relajé un poco. Me dije voy a intentarlo en América en 2008 y ese año fue muy complicado, viajando mucho, jugué 35 semanas, la mitad allí y la mitad aquí, ocho semanas seguidas… Probé y no salió bien. Sin jugar los ‘majors’ y los Campeonatos del Mundo es muy complicado compaginar los dos Tours. Es muy difícil estar mentalmente preparado para cada torneo. No me fue muy bien, pero mantuve la tarjeta del circuito europeo en quince torneos. 2009 empezó regular con una lesión de espalda. Estuve dos meses sin jugar. Fue un año malo y perdí la tarjeta por quince o veinte mil euros y fue como un ‘vaya, lo que había sido tan fácil conseguir, qué difícil me ha sido mantenerlo este año’…
Y de ahí a jugar la Escuela hace un año…
Sí. Jugué la Escuela y me di cuenta de lo que había: me dije que esto no era nada fácil. Todo el mundo juega muy bien y fallas cortes. Si no juegas bien no te sacas la tarjeta. Empecé de nuevo y este año lo cogí con mucha ilusión. Me mentalicé de que todo era un bonus. Viajé mucho al principio, Sudáfrica, Malasia… Y estaba jugando bien, pero me faltaba esa chispita. Después cogí una racha muy buena: Open de España, Mallorca, Francia, British Open… perdí dos playoffs y desde hace un par de meses, bueno, así, así… Ha sido mi mejor año de nivel. No he ganado un torneo como en 2006, pero mi nivel de golf ha sido mucho mejor que en año anteriores. Esperemos que sea el primer año para decir estábamos en este nivel y ahora estoy un poco más arriba. Tienes que trabajar muchísimo para llegar a este nivel, trabajar en todo, no sólo dar bolas, trabajar mentalidad dentro y fuera del campo y durante las prácticas y buscar cosas nuevas para ver si mejoras y estoy bastante contento por cómo va la cosa. Estoy muy contento cómo va el año y espero que acabe mucho mejor. Terminar lo mejor posible para que el año que viene juegue torneos de mayor nivel.
Peter Hanson te gana un desempate en Mallorca y de ahí sale disparado y termina jugando la Ryder… ¿Tú llegaste a ver esa posibilidad como algo real?
Empecé haciendo algunos top-ten y me dije: como siga a así de aquí a septiembre me clasifico para la Ryder. Para nada lo veía imposible, pero vamos, perdí ese playoff y me quedé contento porque jugué bien y me mantuve ahí arriba. Y en Francia lo mismo… Yo no veía tan lejana la Ryder. Si no mantienes el nivel todo el rato y vienes desde atrás como yo es muy difícil, pero si hubiera ganado el Open de Francia y hubiera hecho un par de top ten más me hubiera metido en la Ryder. O si hubiera terminando entre los cinco primeros en el British…
Esa semana en St. Andrews fue uno de tus grandes momentos. Te moviste con naturalidad durante buena parte del torneo con los mejores y como candidato al triunfo.
Estaba ahí, pero se ve una cosa tan grande que dices, hombre no sé… Pero no lo tuve tan lejano. En el British me fue muy difícil mantenerme el último día por experiencia… Había jugado con rayos, truenos, lluvia y obscuridad y no me salió ni un hoyo malo, malo. Y me fue a salir el último día. Y me dije: con lo bien que lo había hecho hasta ahora, que no he fallado ni el driver… Pero me equivoqué de palo en un tercer golpe e hice doble bogey. Luego ahí está el que sabe quitárselo de la cabeza y seguir. Yo no supe quitármelo de la cabeza y quise hacer birdies con ansiedad y no salió. pero bueno eso es experiencia y así me lo tengo que tomar. Sé que si consigo estar ahí la próxima vez no voy a tropezar igual.
En todo caso, seguro que esa semana fue una manera de darte cuenta de que los ‘majors’ no son fruta prohibida.
Sí y de hecho le dije a mi caddie durante el British que no estamos tan lejos de este nivel. Yo jugué muy bien y metí putts muy buenos, pero bueno, patear bien también es jugar al golf. Me di cuenta de que se puede estar ahí. No es una cosa lejana ni es un sueño. También te das cuenta de que hay que trabajar muchísimo y estar bien en todos los aspectos.
Desde el 99 no gana el golf español un Grande. Solemos preguntaros quién será el próximo en conseguirlo…
Es muy difícil responder a eso… Todo el mundo sabe que Sergio ha estado muchas veces cerca de poder ganarlo y no ha tenido la suerte de ganarlo y yo creo que él es el que tiene más posibilidades dentro de todos los españoles, por experiencia, porque ha estado ahí otras veces y porque es uno de los mejores del mundo. Ahora mismo no puedes decir otra persona.
Y en este tipo de charlas-entrevistas también solemos preguntaros por vuestro ‘tapado’ del golf español…
No sé, pienso que no hay tanta diferencia entre nosotros… Es muy difícil porque no ves a todos jugar en competición. Hay muchos con los que juegas en la vuelta de prácticas y te sorprenden. A mí me sorprende jugar con Carlos Suneson en las vueltas de prácticas. Le pega muy fuerte a la bola y le pega muy bien, siempre me saca el dinero… En el aspecto que tú quieres decir, yo diría Pablo Martín. Yo le he visto jugar de amateur y a mí me sorprendía muchísimo. He competido contra él en América. Era un jugador muy frío que lo ves ahí con muchísima confianza y que se pasaba por la piedra a todos. Ganó un British Amateur y muchos torneos en América, ganó como amateur en el circuito europeo, y luego en Sudáfrica, en Portugal casi gana… Diría Pablo Martín.
Es curioso: este año has librado batallas intensas e importantes, pero se te vio más nervioso siguiendo el domingo a tu hermano Gabriel en el Open de Andalucía…
(Risas) Yo fallé el corte y mi hermano iba el domingo segundo o tercero. Estuve siguiendo el partido y no sabía ni dónde ponerme: ¡hasta molestaba a los jugadores!, y una vez se tuvo que quitar de un putt un jugador que iba con mi hermano porque pasé por detrás… Estaba muy nervioso, la verdad, se pasa muy mal desde fuera. Lo pasas peor. Desde dentro es como el que conduce un Ferrari, el que está en el volante y va a 200 al final siente que tiene el control, pero el que va al lado dice frena, no fastidies, que estoy ‘cagao’ vivo.
¿Quién es mejor entre Gabriel y Alejandro Cañizares? Los números están ahí y dicen que eres tú, pero Gabriel tiene excelentes hechuras de jugador… Quizá al final es estar acertado el día realmente oportuno…
Exacto. Es estar en el sitio adecuado en el momento adecuado. Yo tuve un momento de suerte y gané en el circuito europeo en el tercer torneo que jugaba. Y ahí cogí confianza. Yo venía de la universidad pensando que no tenía el nivel suficiente y quién sabe si lo tienes… Es todo tan frágil en el golf. El nivel que tiene mi hermano golfística y técnicamente es igual que los que están aquí. Te vas al campo de prácticas y ves a gente dando bolas y después ves a mi hermano y dices, coño… Pero necesitas ese toque de confianza, mentalidad o suerte para llegar a donde tienes que llegar. Estoy seguro de que si mi hermano tiene ese poquito de suerte o ese toque en un torneo, como en el Open de Andalucía… Lo hizo muy bien, aguantó muy bien, si hubiese tenido algo más de toque y acaba segundo y coge confianza… Cuántos jugadores han jugado horribles durante toda su carrera y se pasan al Senior y empiezan a ganar millones en América, o que a los 35 o 40 años empiezan a jugar mucho mejor… Es difícil crearte tu propia suerte, confianza, la situación para darte facilidades a ti mismo, en realidad te lo estás creando tu mismo. Es tener la suerte de que te sale y nunca sabes por qué exactamente…
¿Habláis mucho de golf el padre y los dos hijos Cañizares?
Se puede hablar de golf, pero nunca hablamos de una manera muy fría. El golf es tan normal en nuestra familia que tampoco le das tanta importancia. Es tan normal, que no lo hablamos tan fríamente. Sí hablamos de cosas técnicas cuando jugamos juntos, y la mayoría de las veces acabamos discutiendo… Sí, podemos hablar de cosas técnicas cuando vamos por el campo, nos pedimos consejos y nos hablamos entre nosotros, intentamos ayudar… En la medida que podemos, porque yo soy un negado dando clases y mi hermano tampoco es muy bueno. Yo te puedo decir lo que veo, pero no sé cómo decirte para que no lo hagas, pero bueno, es algo tan normal que no le damos tanta importancia.
Y qué visión tienes tú de tu padre como figura del golf. ¿Qué dimensión le das?
Yo era muy joven cuando él ha sido de los grandes, pero lo he vivido. Recuerdo muchos torneos del circuito europeo, de seguirle, y mucha gente preguntándome si yo quería ser como él… Mi padre tuvo muy buen nivel hasta los años 90, decayó el nivel en el Tour y otra vez empezó a jugar increíble en el Champions Tour americano y yo tuve la suerte de hacerle de caddie tres años seguidos. Me iba con él un mes a América y era impresionante lo bien que jugaba al golf. Lo único que le fallaba era el putt, pero mi padre te cogía un hierro 5 y sabía que iba a tener un putt para birdie. El día que cogía confianza con el putt siempre estábamos arriba. Quedamos un tercero, un octavo, un quinto y un 16º, fue la leche, increíble, era impresionante ver a mi padre pegarle a la bola. Desde que cumplió los 50 hasta muchos años después estuvo a un nivel increíble. Todo el mundo conoce a mi padre y mucho más en Inglaterra, voy a las previas del British y se me acerca gente que me dice que ha visto jugar a mi padre… Fue top ten de la Orden de Mérito durante varios años seguidos, jugó cuatro Ryder y una no la jugó porque se partió el dedo gordo en un accidente de coche. Lo único que le ha faltado ha sido ganar más torneos. No sé cuantos desempates perdió, cuántas veces ha quedado segundo… Ganó siete y podría haber ganado quince.
¿Cuál es tu primer recuerdo junto a tu padre relacionado con el golf?
Tengo flashes. La primera imagen que recuerdo mía con un palo fue una vez que mi padre fue a practicar, todavía vivíamos en Madrid y yo tenía tres o cuatro años. No sé si eran palos de plástico o de acero, pero eran enanos. Y me acuerdo de pegarle y decirle a mi padre ‘papá se me ha ido el tee hacia atrás’, y me decía mi padre: «eso es que le has pegado bien. Cuando le pegas bien, el tee se va hacia atrás, siempre…». Ese es el flash que tengo en el cabeza.
En la Ryder, tu padre fue pionero de la Europa continental: estuvo en el 81, 83, 85 y 89. ¿Os contaba y os cuenta ‘batallitas’ de la Ryder?
En casa hay fotos con todos los españoles sujetando la Copa Ryder: Seve, Olazábal y mi padre con la Copa en el 89. Pero en cuanto a lo de contarnos cosas… Ojalá, pero mi padre nunca habla de sus historias. Me gustaría saber más, de cómo viajaban ellos al principio, de historias de esas. Él no te cuenta nunca, se lo tienes que preguntar…. Cuando jugué en América en el PGA National de Florida en 2008, vi allí fotos de la Ryder del 83, que jugó mi padre. Él iba ganando de tres faltando tres hoyos y el otro le metió un puro, la metió de fuera y al final le empató el partido ganándole el último hoyo donde mi padre tiraba primero en un par 5 el tercer golpe. Él quería pegar un palo más a bandera, pero el capitán le dijo que jugara a mitad de green y él hizo caso y cogió un palo menos, pero le salió un mal golpe y la dejó a quince metros. Su rival, no me acuerdo quién era, la dejó dada y empezó a besar la chuleta, en una imagen que luego ha sido famosa. Empataron y Estados Unidos ganó la Ryder… Y mi padre no fue a la ceremonia de clausura, estaba tan cabreado que no fue. Cuando yo estaba allí y vi las fotos de la ceremonia, me di cuenta de que mi padre no estaba y le llamé y le pregunté. Y ahí fue cuando me lo contó: «estaba enfadado porque me hicieron jugar un palo de menos y yo fui tonto y les hice caso», me dijo. Ahora no te entra en la cabeza que alguien se quede en la habitación del hotel durante la ceremonia. Entonces quizás era diferente… Esta historia se la saqué porque la vi, sino es imposible…
El caso es que tú tienes bien sembrada la semilla-Ryder en tu cabeza…
Sí, porque la he vivido en mis carnes. Para mi padre lo más grande es la Ryder y para mí lo más grande siempre ha sido ver la Ryder en la tele. Y cuando un jugador tiene que demostrar lo que vale es en la Ryder y lo ves, todos juegan a un nivel increíble y el que no juega a ese nivel está hecho polvo por el campo. Es lo máximo de lo máximo para mí. Mi sueño es jugar la Ryder. Y siempre he dicho que mi meta, por ponerte una meta ahí arriba es jugar las Ryder que ha jugado mi padre y ganar los torneos que ha ganado mi padre. Las metas te las tienes que poner muy altas… La Ryder está por encima de ganar un ‘major’, aunque un ‘major’ es un ‘major’.
¿Eres de esos jugadores que aprenden lecciones de tus compañeros?
Durante una vuelta de golf es muy difícil coger algo porque vas muy centrado en lo tuyo, pero viendo a otro perfectamente puedes coger ideas o consejos. En la universidad, cuando jugaba con Ryan Moore, aprendí que él le pegara mal o bien a la bola, si la bandera estaba a la izquierda, él pegaba a la derecha y a centro de green y si estaba a la derecha, pegaba a la izquierda al centro de green. Su forma de jugar me impresionó mucho, aprendí cómo se puede jugar al golf sin ir a la bandera… Perfectamente puedes aprender de otro jugador.
¿El sueño americano sigue ahí?
Sí, lo sigo teniendo pero lo voy a intentar de otra manera. Voy a intentar consolidar mi base en Europa e intentar entrar por ránking mundial. Si gano un torneo y me veo con ganas, a lo mejor me podría plantear volver a la Escuela, pero es algo tan duro que no es algo que pruebes así como así, porque sabes que vas a sufrir. Voy a intentar mejorar mi nivel y jugar los majors y WGC y a partir de ahí ya veré.
Tú has pasado las dos Escuelas, un excelente test mental por lo mucho que uno se juega.
No creo que tenga algo especial. Para mí fue más fácil la del Tour americano porque tenía la tarjeta del circuito europeo. Pasé por un golpe las tres fases. Bajo presión he respondido bien. En la del tour europeo me la tomé con mucha filosofía, trabajé mucho mentalmente con un psicólogo para estar en un estado mental muy bueno, muy positivo, con muchas ganas y fui a la Escuela y me dije que iba a ganar… Y luego no la estaba rascando porque hacía mucho frío, pero estaba muy bien mentalmente, metí muchos putts, la metí desde fuera, empecé pegándole muy mal y el tercer día dije: este approach lo meto para eagle, y lo metí…
¿Sigues trabajando la parte mental con el psicólogo?
Ahora mismo no trabajo tanto mentalmente como debería por los torneos, el calendario. Una de las cosas que tengo que mejorar es que a mí me cuesta mucho compaginar, trabajar todos los aspectos, coordinar los horarios… Me centro en algo y dejo de lado otras cosas y eso lo tengo que mejorar mucho. Hay que meter el aspecto mental, físico, técnico y de nutrición. A mitad de año estaba reventado y también hay que cuidar eso. Fui al médico y me dijo que me faltaba hierro en la sangre, estaba medio anémico… También hay que cuidar el gimnasio. Debería meterme más caña con el gimnasio porque estoy hecho un tirillas. Pero cuesta. Es bueno meterse tralla especializada de golf. Pero luego juegas treinta semanas al año y llevas doce horas en campo de golf y ahora vete al hotel y métete en el gimnasio, no es fácil.
Su meta pasa por acabar el año dentro de los cien primeros del mundo. Y se lo va a jugar a una carta en la final de Dubai.


