
El campeón del Omega Dubai Desert Classic ya tiene en el punto de mira el siguiente objetivo: el WGC Accenture Match Play Championship, un torneo que se celebra la próxima semana en Arizona y al que le tiene muchas ganas por diversos motivos…
El año pasado, en su primera presencia en este Campeonato del Mundo, apenas le dio tiempo a tomar contacto con el torneo. Fue eliminado en primera ronda ante un inspiradísimo Mike Weir, que le derrotó por 8 y 6 después de realizar nueve birdies en 12 hoyos. Increíble. “Prácticamente no me enteré. Me marché de allí con la sensación de que no lo llegué a jugar”, aseguraba Quirós a Ten-Golf poco después de ganar en Dubai.
El Accenture es, junto al Volvo World Match Play de Finca Cortesín, la única oportunidad del año que tienen los profesionales de jugar en esta modalidad uno contra uno tan espectacular. Un sistema que, según todos los expertos, se ajusta a la perfección a la forma de jugar de Quirós, que tiene una facilidad innata para encontrar el eagle (ayer mismo hizo dos) y el birdie. Sin embargo, el golfista español va mucho más allá de la modalidad. “Tengo muchas ganas de jugarlo y de hacerlo bien porque es un Campeonato del Mundo y ahí están los mejores”, asegura.
Quirós ya viaja rumbo a Guadiaro para tomarse una merecida semana de descanso tras una intensa Gira del Desierto. El golfista andaluz está deseando llegar a casa para celebrar con los suyos la victoria y recuperarse plenamente de esa incipiente contractura en el antebrazo derecho, que lleva varios días molestándole y que dio la cara ayer en la ronda final, después de su segundo golpe en el hoyo 12. Se tratará con un fisioterapeuta durante estos días para llegar en forma a la cita de Tucson.
Las últimas horas de Álvaro en Dubai fueron de celebración. Como es tradición entre los jugadores españoles, intentaron tirarlo al lago del hoyo 18, pero el gaditano consiguió zafarse. Allí estaban sus compañeros para aguardar el momento y lanzarlo al agua, pero los diferentes compromisos con la organización (se hizo fotos con todos los que habían trabajado en el torneo) impidieron el 'bautizo triunfal'. Por cierto, Olazábal estaba al mando de los festejos. El capitán de la Ryder lo felicitó con un cariñoso “enhorabuena, fiera”, aunque a la hora de buscarlo para mojarle se retiró a un discreto segundo plano.
De lo que no se libró Quirós (y él encantado) fue de invitar a la Armada en un restaurante de Dubai. Era la cena del campeón y allí estaban sus compañeros para acompañarle.


