Álvaro Quirós, sin duda uno de los puntales a día de hoy del circuito europeo de golf, charlaba con Tengolf sobre algunas de las claves de su óptimo momento, de su victoria en Qatar, del apasionante calendario que tiene por delante una vez instalado en ese fantástico número 26 del mundo…
Una pequeña variación en el putter, decisivo (como siempre en golf…) en su triunfo en Qatar. «Si soy sincero tengo que decir que durante el parón de invierno no lo he trabajado especialmente, pero es cierto que pateé muy bien. Le cambié el puño y puse uno más pequeño, más estrechito. De este modo se supone que tienes más sensibilidad, más ‘feeling’… Y la verdad es que las sensaciones fueron buenas».
Lo que pasa ahora por su cabeza cuando está en los greenes. «Yo antes tenía la sensación de que hacía correctamente el movimiento con el putter, pero que no entraban. Ahora me pasa casi lo contrario: noto que, incluso aunque no toque perfectamente a la bola, siempre le doy una oportunidad de entrar en el hoyo».
La capacidad de rendir a un alto nivel en momentos de presión, o no hacerlo, diferencia a los buenos de los muy buenos. ¿Es él uno de los elegidos? «Antes de nada tengo que decir que en un deporte tan igualado como es el golf, para ganar se necesita suerte. Y yo la he tenido en Qatar y en Portugal. Es curioso, pero yo me siento bien precisamente cuando me veo dentro del torneo, con todas las opciones y sin embargo me cuesta centrarme y sacar lo mejor de mi juego cuando estoy fuera de la pelea. Tanto en el domingo de Portugal como en el de Qatar la clasificación se apretó mucho durante la jornada, aunque esto suele ocurrir en un torneo de golf, y es cierto que ha sido cuando mejor he pateado. Será también que estoy madurando, creciendo…».
El Accenture Match Play (único torneo de las series mundiales, WGC, que se juega bajo modalidad match play) debe venirle muy bien a alguien que, como él, tiene gran capacidad de hacer birdies… «Para que te voy a engañar: hace mucho que no juego un torneo de match-play. Es verdad que yo soy un jugador que hace muchos birdies y de repente te hace un doble bogey, y en match play eso penaliza un poco menos, así que en principio eso me puede venir bien. Pero hay que tener los pies en el suelo: ahí están los 64 mejores del mundo, jugadores que hacen birdies como churros, y te dejan fuera a las primeras de cambio».
El aviso de Robert Karlsson sobre el Accenture. «En una de las rondas de Dubai estuve hablando con Robert Karlsson sobre el Accenture y me dio algunos datos que son tremendos: me dijo que él se ha quedado fuera de ese torneo dos veces sumando un -13 en ambas citas. Creo que una de las veces hizo -6 y le ganó Paul Casey y otra hizo -7 y le ganó Stephen Ames. Así que ya ves lo complicado que es».
Alucinado con el Masters. «De todas las puertas que se me han abierto con esta victoria la que más me apetece es sin duda el Masters de Augusta. Es como un santuario. Ese campo inmaculado, el más restringido de todos. Tengo muchas ganas de jugar allí».
El Número 26 del mundo. «Pues mira, no deja de ser sólo un número… A lo mejor dentro de unas semanas no paso cortes y me voy atrás. En realidad, más que el número, lo que me importa es que estoy jugando bien, que me veo bien. Aunque una cosa y otra estén relacionadas, no siempre ocurre, y lo que de verdad te importa cuando lo piensas es que estás jugando bien. Eso sí, lo que pasa es que ahora te tienes que poner otros objetivos. Mi objetivo era meterme entre los 64 mejores del mundo para abrirme otras puertas y lo he conseguido».
El buen momento de la Armada española. «Creo que los campos de los Emiratos nos venían bien, pues muchos de nosotros somos pegadores y en esos campos hay que pegarla para poder fabricarte una opción de birdie después. En otros campos de Europa se trata más de ponerla en juego. Creo que la mayoría de los españoles que estamos ahí tenemos capacidad para estar en el top-50 del ranking mundial, la verdad. Lo que pasa es que hay que tener esa suerte para ganar y a mi me ha tocado la china».


