
Lee Westwood (-15) ha puesto hoy la directa justo antes del sprint final de la Race, que viviremos mañana en el Earth Course del Jumeirah Golf Estates (Dubai, Emiratos Árabes). Ninguno de los tres españoles que tenían a tiro el liderato ha podido producir ese vueltón que los arrimara todavía más, aunque Sergio García (-9) se resiste a decir su última palabra…
El inglés ha firmado hoy una vuelta granítica. Ha sido el más fuerte, el mejor en todas las parcelas del juego. No ha mostrado ni una sola fisura, no se ha metido en ningún problema. Ni siquiera ha tenido que salvar el compromiso del clásico putt para par, de esos de un metro que siempre te pueden hacer dudar y que siempre aparecen a lo largo de 18 hoyos… Incólume.
Westwood repetirá mañana partido estelar con su compatriota Ross McGowan (-13), que se confirma aquí como una de las grandes revelaciones de 2009. Rory McIlroy (-10), por su parte recogía sin pestañear el guante que le lanzaba Lee, pero su resistencia llegó hasta el hoyo 16… Un final de vuelta accidentado ha dejado tocadas sus opciones de ganar la Race: tres bogeys consecutivos en los hoyos 16, 17 y 18, golpeando con un pie metido en el agua a la vera del green del 16, tripateando en el 17 y yéndose al agua en el 18… Aquello, más que fisuras, eran grietas. Harrington (-10) aguanta en su línea de solidez y Alexander Noren (-10) ha dado un recital en los greenes para llegar hoy hasta ese registro.
Sergio García viene inmediatamente detrás de este grupo. Al de Castellón no le ha entrado el turbo…
¿Y en qué consiste eso de meter el turbo si hablamos de golf? Pues normalmente, a este nivel de juego, consiste en embocar algún putt de esos que no se consideran opciones claras de birdie. Ni más, ni menos. Por concretar aún más: putts de cuatro, cinco o seis metros, y seguramente alguno aún más lejano.
¿Puede decirse que Sergio haya pateado hoy mal? Se equivoca quien así concluya, no lo duden. Ha sumado 29 impactos en los greenes, cifra más que correcta en este campo. Pero para ganar un torneo de golf suele necesitarse en algunos momentos algo más que patear correctamente. Hace falta un plus, un extra. Hace falta meter el turbo.
Ejemplos concretos de la vuelta de hoy, de los que hemos podido ver: en los hoyos 10, 14, 17 y 18 tuvo esos putts de los que hablamos. Todos ellos complicados, por supuesto. Unos más que otros, más o menos lejanos, con más o menos caídas… No entró ninguno. Sin embargo, todos sus rivales directos, sin excepción, cumplieron con su ‘cupo’. Lo de Noren no ha sido normal, pero es que McGowan volvía a recordarnos al de Madrid, sumando metros de putts embocados de diez en diez… Westwood también ha metido dos o tres desde esa distancia crítica que ronda los cinco o seis metros, igual que McIlroy (vaya puro el suyo en el hoyo 15) o Harrington (otro purito marca de la casa en el 3). Pues eso.
Sergio García, de hecho, ha jugado hoy muy bien (69 golpes), ha hecho cuatro birdies y un bogey. La cuestión es que esta semana le cuesta horrores darse una alegría cuando no deja la bola muy cerca de bandera. Y está más que demostrado que es mucho más habitual hacer un resultado muy bajo embocando una parejita de putts desde cinco, seis o siete metros, que dejándola siempre cerca. Las tarjetas de 65 ó 66 golpes suelen ‘necesitar’ siempre ese bonus en los greenes. Ni siquiera Sergio es capaz de dejarlas siempre dentro de ese círculo de tres metros a bandera.
Por eso, precisamente por eso, a Sergio siempre se le espera en la parte alta de una clasificación. Porque cuando mete el turbo con el putter es casi insuperable. Insistimos, así pues, en matizar o explicar esa leyenda de García y su putter… ¿Es Sergio un mal pateador? Rotundamente no. ¿Suele ser brillante en los greenes? Parece que le cuesta más serlo que a otros jugadores de la élite.
Miguel Ángel Jiménez (-7) se ha situado sigilosamente al borde del top ten tras entregar hoy un buen 69, con dos birdies finales en el 17 y 18 (lástima de ese conato de hoyo en uno en el 17…). Otro que estuvo a punto de hacer hoyo en uno, pero en el 6, fue Rafael Cabrera Bello (-3), que para colmo ha sufrido de lo lindo otra vez en la recta final del recorrido y se ha quedado muy lejos (bogey al 17 y doble bogey al 18). Para que lo vamos a negar: nos duele especialmente ese nadar para morir en la orilla del jugador canario, en un torneo de tanto prestigio como este. Pero él sigue demostrando que puede estar ahí. A ver si mañana cierra el año con un vueltón. Se lo merece.
Gonzalo Fernández Castaño (+1) y Álvaro Quirós (+1) no han podido remontar, más bien todo lo contrario.


