Lunes 16 de julio. Primer día de la semana del British. The Open. Llámenlo como quieran, nos entendemos. La 136ª edición. Por eso es tan grande. Inmenso en su historia, abrumadora su leyenda. El torneo mas importante de la temporada (habrá quien no esté de acuerdo, pero…) vuelve este año a Carnoustie. Enseguida, cómo no, la vista y el recuerdo vuelven a 1999, año en que el Open se jugó allí por última vez. La vista y el recuerdo, entonces, vuelven a Jean Van de Velde y su tragedia en el 18. Sin embargo, en esta web nos comprometemos a citar sólo lo justo el nombre del gran jugador francés durante la semana. Bastante ha tenido con lo que tuvo y al fin y al cabo él no estará en Carnoustie en 2007…
Está bien, lo recordamos por ¿penúltima? vez: el francés llega al hoyo 18 ( par 4 de 445 metros) el domingo, líder en solitario y con tres golpes de ventaja. Un doble bogey le vale para ganar… Sale con el drive y la bola no queda mal, aunque abre en exceso la bola (primer aviso..); en el segundo golpe, a 173 metros de green, golpea con un hierro 2… Comienza la tragedia. La bola vuelve a abrirse demasiado y golpea a una barra de hierro de las gradas de green, rebotando hacia atrás y dejándola en un rough muy feo a 50 metros de green; tercer golpe: deficiente pitch que envía la bola al último tramo de ría que protege la llegada al green. Jean sopesa seriamente la posibilidad de golpear desde dentro de la ría (se quita los zapatos, los calcetines, se remanga el pantalón…), finalmente dropa (cuarto golpe de penalidad). Quinto golpe: otra vez desde un rough espantoso envía la bola a un bunker de green; sexto golpe: desde el bunker deja la bola a dos metros del hoyo…; y séptimo: ¡emboca! Sale a jugar un play off con Paul Lawrie y Justin Leonard y vence el escocés. Fin de la tragedia. Una vez más la realidad supera a la ficción.
Seguro que el viejo y rugoso Carnoustie nos depara este año alguna leyenda más, y por eso debemos dejar descansar a Van de Velde. Se entiende que el morbo vende y, sobre todo, que las grandes historias también se forjan al amparo de la tragedia, pero quizá sea hora de pasar página.
En 1999 llovieron las críticas de los profesionales contra la preparación del campo. Carnoustie fue una pesadilla para muchos: “algunos tramos de muchas calles no eran sino senderos para peatones rodeados de una jungla de heno cultivada hasta la cintura”, según expresa el artículo de Ron Whitten en el Golf Digest de julio de 2007, refiriéndose a los comentarios que se hicieron en aquel momento por los medios de comunicación. Este año, todo apunta, en todo caso, a que la preparación no será tan ‘brutal’. Pero de Carnoustie no hay que fiarse…¿Por qué? La clave nos la da también Ron Whitten. Este maravilloso recorrido está situado junto al Mar del Norte, pegado a él y, por tanto, expuesto a todos los elementos. Con una particularidad: si observamos un mapa del recorrido, enseguida comprobamos que, “a diferencia de la mayoría de los campos tipo links, Carnoustie no sigue una única dirección en sus nueve primeros hoyos para luego volver sobre sus pasos en los nueve de vuelta. Sus hoyos cambian de dirección constantemente. No hay más de dos hoyos seguidos que se enfrenten al viento desde el mismo ángulo”… Sin comentarios. Entenderán que para muchos expertos este campo sea el más difícil del mundo…

Según transcurra la semana iremos comprobando cómo ha sido preparado el campo, qué sensaciones van teniendo los profesionales en las rondas de entrenamiento y, sobre todo, habrá que estar muy atentos al viento salvaje del Mar del Norte, que a más de uno puede soplarle dentro de su cabeza por el resto de sus días… Precisamente en Carnoustie hace ocho años un europeo ganó por última vez un ‘major’. ¿Habrá llegado la hora al viejo continente de recoger el testigo?
Por último, estaremos muy pendientes de nuestros tres representantes: Sergio García, José María Olazábal y Miguel Ángel Jiménez, aunque aún hay que despejar la incógnita que plantea el estado físico de Chema… Necesitamos su presencia en el viejo y rugoso Carnoustie.


