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Tenerife, una final mundial y 365 días para seguir jugando

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Buenavista Golf, en Tenerife. © Sergio Villaba
Buenavista Golf, en Tenerife. © Sergio Villaba

La Final Mundial de International Pairs Golf reunió a representantes de 27 países en una isla que combina recorridos con personalidad, clima para jugar todo el año y una oferta hotelera preparada para el viajero de golf.

Veintisiete países, dos campos y una semana en la que el golf fue mucho más que una tarjeta de resultados. Tenerife acogió del 5 al 9 de octubre la Final Mundial de International Pairs Golf 2026, con Amarilla Golf como campo y sede del torneo oficial por parejas, Golf del Sur como campo que acogió la Ryder Cup Experience, y el Hotel Barceló Tenerife como alojamiento oficial. Una cita internacional que sirve también como punto de partida para descubrir por qué la isla tiene tantos argumentos a la hora de preparar una escapada con los palos.

Golf del Sur, en Tenerife. © Sergio Villaba
Golf del Sur, en Tenerife. © Sergio Villaba

La competición combinó una ronda de prácticas y dos jornadas de juego con un programa que incluyó cóctel de bienvenida, ceremonia de banderas, encuentros con capitanes vinculados a la Ryder Cup y una cena de gala con entrega de premios. Todos estos eventos sociales y protocolarios se celebraron en el campo de Amarilla Golf al aire libre en un entorno idílico. El hotel fue también lugar de reunión para participantes de distintas procedencias, prolongando fuera del campo esa convivencia que forma parte del atractivo del golf amateur.

International Pairs nació en el Reino Unido en 1998 y ha construido una competición en la que parejas de aficionados pueden llegar a una final mundial a través de las pruebas clasificatorias de sus países. Para esos jugadores, el viaje representa la oportunidad de competir en un escenario internacional, pero también de conocer otros campos y compartir la experiencia con golfistas de todo el mundo. Tenerife reunió ambas posibilidades.

Golf Abama, en Tenerife. © Sergio Villaba
Golf Abama, en Tenerife. © Sergio Villaba

La final tenía unas fechas concretas. Los motivos para viajar a la isla con una bolsa de golf, en cambio, se extienden mucho más allá de aquella semana de octubre.

Un destino en el que el calendario juega a favor

Poder elegir cuándo viajar es una de las grandes ventajas de Tenerife. Los aproximadamente 23 ºC de temperatura media anual que destaca Turismo de Tenerife favorecen la práctica del golf durante los doce meses del año. Una condición que amplía las opciones para organizar una escapada, mantener el ritmo de juego en invierno o dedicar unos días a entrenar sin tener que esperar a la primavera.

El clima es un buen comienzo, pero una estancia de golf necesita también variedad. La propuesta de Tenerife Golf reúne ocho campos en la isla, a los que se suma la posibilidad de jugar Tecina Golf, en la vecina La Gomera. Recorridos de diferentes perfiles que permiten alternar jornadas exigentes, vueltas más cortas y sesiones de práctica dentro de un mismo viaje.

Golf Costa Adeje, en Tenerife. © Sergio Villaba
Golf Costa Adeje, en Tenerife. © Sergio Villaba

Esa diversidad permite plantear unas vacaciones alrededor del golf sin que todos los días tengan que parecerse. Hay margen para quien quiere probar un campo distinto en cada salida y para quien prefiere repetir recorrido, conocerlo mejor y reservar parte de la jornada para disfrutar del destino.

El Atlántico también forma parte del recorrido

Los dos campos anfitriones de International Pairs ofrecen una primera aproximación a esa personalidad. Golf del Sur, diseñado originalmente por Pepe Gancedo y remodelado por Manuel Piñero, integra el paisaje volcánico y los barrancos del sur de la isla. Amarilla Golf, obra de Donald Steel, lleva el juego hasta el borde del Atlántico, con golpes en los que hay que sobrevolar el mar para alcanzar el green. Aquí el océano no es únicamente una vista que acompaña la vuelta: también puede entrar en la elección del golpe.

Esa relación con el litoral adquiere otra expresión en Buenavista Golf, el diseño de Severiano Ballesteros junto a los acantilados. El mar marca el paisaje y varios de los desafíos del recorrido. En Golf Costa Adeje, Pepe Gancedo encontró una manera diferente de integrar el campo en su entorno: conservar las antiguas terrazas agrícolas y sus muros de piedra. Sus 27 hoyos permiten jugar entre esas formas heredadas del terreno, con vistas abiertas al océano.

Abama Golf, firmado por Dave Thomas, propone una vuelta entre vegetación, palmeras y lagos, con panorámicas hacia el Atlántico y La Gomera. Golf Las Américas, diseñado por John Jacobs, da protagonismo a los obstáculos de agua y añade una ubicación especialmente práctica en una de las principales zonas turísticas del sur. Dos maneras de combinar el reto deportivo con el paisaje y la comodidad de la estancia.

Golf Amarilla, en Tenerife. © Sergio Villaba
Golf Amarilla, en Tenerife. © Sergio Villaba

La oferta también deja espacio para iniciarse, trabajar los golpes de precisión o jugar cuando no se dispone de una jornada completa. El Centro de Golf Los Palos, vinculado al diseño de José María Olazábal, ofrece un entorno adecuado para principiantes y para mejorar el juego corto. Golf La Rosaleda, por su parte, permite disfrutar del pitch & putt con vistas al mar, al Valle de La Orotava y al Teide. Son alternativas que amplían el viaje a jugadores con distintos niveles y diferentes maneras de disfrutar del golf.

Y todavía queda la posibilidad de añadir otra isla a la experiencia. Tecina Golf, en La Gomera, permite prolongar la escapada tras una travesía en ferri desde Tenerife. El recorrido de Donald Steel, abierto al océano y con vistas hacia Tenerife, ofrece otro paisaje y otro desafío sin abandonar el hilo conductor del viaje.

Del último green al resto del viaje

Una parte importante de unas vacaciones de golf se decide fuera de los campos. La conectividad, los desplazamientos, el alojamiento y los servicios especializados influyen tanto en la organización como en el tiempo que queda para disfrutar. Tenerife cuenta con una oferta de hoteles de cuatro y cinco estrellas y profesionales del turismo familiarizados con las necesidades del jugador, desde agencias receptivas hasta servicios de transporte. Webtenerife

Golf Buenavista, en Tenerife. © Sergio Villaba
Golf Buenavista, en Tenerife. © Sergio Villaba

La relación entre campo y alojamiento tiene ejemplos concretos como Hacienda del Conde, de Meliá, junto a Buenavista Golf. En la Final Mundial de International Pairs, el Barceló Tenerife desempeñó esa función de alojamiento y punto de encuentro. Son dos formas de entender una estancia en la que jugar y descansar forman parte del mismo plan.

La capacidad para recibir a jugadores internacionales tampoco nace con esta final. El Open de España pasó por el Real Club de Golf de Tenerife en 1964 y regresó a la isla en 2003, en Golf Costa Adeje. Este último recorrido volvió a recibir al circuito europeo en 2021 y también ha sido escenario del Tenerife Ladies Open. Una trayectoria que ha permitido mostrar los campos de la isla tanto en el golf masculino como en el femenino.

A esa experiencia deportiva se suman encuentros de la industria del turismo de golf, como IGTM en 2015 y el IAGTO Golf Trophy en 2019. Citas distintas, pero con una exigencia común: reunir campos, hoteles y servicios capaces de responder a un público internacional que viaja precisamente para jugar.

La Final Mundial de International Pairs ha vuelto a reunir esos elementos alrededor de una competición amateur. Para el siguiente visitante no será necesario llegar con una clasificación mundial en el bolsillo. Bastará con decidir qué recorrido quiere conocer primero, cuánto golf desea incluir en sus vacaciones y qué parte de la isla dejará para después de la vuelta.

La final ya es una bonita historia. La próxima en Tenerife puede ser suya.

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