
Rory McIlroy y Tiger Woods, el Número 1 y el Número 2 del mundo, los emblemas de Nike, jugando junto, el partidazo de Abu Dhabi… Al final, todo quedó en decepción…
Ni McIlroy ni Tiger han pasado el corte en su primer torneo de 2013. Así es este deporte. Rory no ha jugado nada bien con su nuevo material, mientras que la eliminación de Tiger ha sido algo más extraña y rocambolesca…
Mientras todo el mundo pensaba que Woods estaría el fin de semana tras firmar 73 golpes en una aguerrida pelea contra el campo, resulta que no fue así. En realidad, Tiger había recibido una penalidad de dos golpes y su tarjeta realmente era de 75 impactos para quedarse fuera del torneo con un total de +3. Lo sabían Tiger, sus compañeros de partido y los árbitros.
La historia fue como sigue: en el hoyo 5 la bola de Tiger queda empotrada en la arena, pero no en un búnker, sino en una zona de escape conocida como ‘waste area’. El norteamericano consulta a su marcador, Martin Kaymer, si puede dropar sin penalidad. El alemán le dice que sí, que vía libre, y Tiger ejecuta. Aquí está el error. (Así lo cuenta el director del torneo, Miiguel Vidaor).
Cuando está jugando el hoyo 11 un árbitro se acerca a Tiger y le comunica que tiene dos golpes de penalidad por lo ocurrido en el hoyo 5, ya que el dropaje no estaba permitido. Así que le conminan a que apriete aún más las tuercas si quiere estar el fin de semana. Tiger hace bogey en el 11, pero después reacciona de forma fantástica con birdies en el 14, 15 y 16. Necesita uno más y el 18 (par 5) parecía propicio. Sin embargo, su último putt de birdie se queda corto y Woods fuera del corte.
Decepción para Tiger, para Rory, para Nike, para el torneo y para el propio Abu Dhabi, que recordemos había desembolsado un fijo al norteamericano de tres millones de dólares. Gajes del oficio, pensarán los jeques.
Así las cosas, el líder es Justin Rose (-8), a quien nadie pudo dar caza por la tarde, con un grandísimo Gonzalo Fernández Castaño (-7), mejor vuelta del día con 67 golpes, segundo a un golpe, empatado con Jamie Donaldson y Thorbjorn Olesen.


