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Victoria de prestigio para César Monasterio

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"Tenía que definir con un amigo, pero también con el N° 32 del mundo. Y por supuesto que no fue fácil", decía César Monasterio después de consagrarse en el Angel Cabrera Classic. Y quedó claro que su reto fue doble en el desempate que protagonizó con Andrés Romero tras igualar en 202 golpes (-8), aunque lo resolvió con uno de esos golpes que definen campeonatos…

Monasterio pasó por diferentes estados de ánimo en una jornada endurecida por el fuerte viento en el Jockey Club. "Salía en la punta, pero sabía que no iba a tener un solo rival de referencia, porque había muy buenos jugadores cerca y cualquiera podía tener un gran día", explicó Okin. De los postulantes originales, sólo Romero y Sebastián Fernández se mantuvieron al acecho. Con dos doble bogeys (en el 12 y en el 15), Monasterio perdió la punta a manos de Fernández. "Pegué un tiro que no se puede hacer si uno quiere ganar un título", comentó después.

Un birdie en el 17 le devolvió el alma al cuerpo, porque en el mismo hoyo Fernández hizo bogey y quedaron igualados en -7. En el grupo anterior, Pigu Romero enhebró tres birdies seguidos y esperó como líder en el club house. Monasterio y Fernández necesitaban un birdie en el par 5 final para ir al desempate. El tucumano tiró para águila y falló, pero se aseguró el primer objetivo; Fernández se quedó fuera de la definición con un putt de dos metros que se fue por la izquierda.

El desempate también fue en el 18. Pigu pegó un gancho y tiró el segundo al búnker de la derecha del green. Monasterio falló el fairway por la derecha y pegó un hierro 6 que estuvo a punto de caer en el agua. Ese fue tal vez un guiño del destino, y lo aprovechó: su approach fue tan justo que generó el aplauso de su coterráneo. Pigu estaba obligado a embocar el putt de tres metros, y no pudo. Entonces, Monasterio empujó la pelota dentro del hoyo y festejó después de cinco años en la Argentina.