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Análisis antes del DESAFÍO TOTAL

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Otro salto mortal de Nick Faldo en los individuales…

ImageEstamos ante la larguísima y amplísma recta final de la Ryder: los individuales del domingo. Tan larga y tan amplia como que los puntos que están hoy en juego, doce, son el 42,8 por ciento del total de la Ryder. Casi la mitad. Desde este punto de vista, Faldo ha mantenido la cabeza fría en sus decisiones teniendo muy en cuenta esta jornada, cuando normalmente Europa echa el resto en la competición por parejas esperando llegar con ventaja al último día.

-Al margen de su nerviosismo el jueves y el viernes, en realidad y a nuestro juicio el gran error de Faldo fue la composición de parte de los foursomes del viernes por la mañana. La pareja Stenson-Casey no tenía mucho fundamento en esta modalidad con hombres como Jiménez o Hansen en el banquillo. El sueco y el inglés son la suma portentosa y desordenada de talento y riesgo, de brillantez e iiregularidad, y si algo necesita el foursome es orden y consistencia.

-Otro error más medido es la presencia de Justin Rose en tres de los cuatro partidos posibles hasta ahora. Demasiado para un jugador que claramente está con enormes problemas de confianza. En este sentido, hay que entender que Faldo valorara su unión con Poulter (son buenos amigos y se compenetran a la perfección), pero al fin y a la postre de nada sirve la unión si falla el juego. Y Rose fue un lastre demasiado pesado en algunos momentos, hasta el punto de terminar perdiendo aquel foursome del viernes…

-Los aciertos de Faldo ya han quedado suficientemente comentados en las diferentes crónicas: su salto mortal el sábado por la mañana con la pareja Stenson-Wilson en los foursomes salió bien y le dio la posibilidad de formar unos frescos y potentísimos fourballs por la tarde, aunque este parcial tampoco se ganara (2-2).

-Lo mejor del equipo europeo: sin duda Ian Poulter. Ha sido el García de ediciones pasadas: arrebatador en el campo, líder según la dura e implacable selección natural de los birdies y los bogeys. Sin olvidarnos de Graeme McDowell, un novato que ha transmitido una fuerza descomunal y un temple de veterano.

-Lo mejor del equipo americano: Azinger ha gestionado magnificamente sus recursos. USA está siendo un equipo, sin duda. Mickelson se ha sentido líder ante la ausencia de Tiger, arengando y sosteniendo cuando hacía falta a rookies tan exuberantemente talentosos como Kim y Mahan. El nivel medio del juego americano está siendo muy alto. Salvo la espantosa actuación de Cink el sábado por la mañana, no se han visto apenas fisuras y de Cink no debemos esperar precisamente otra mala jornada. Tiger Woods sólo debe hacerse esta pregunta: ¿por qué conmigo en el equipo, jugando yo cuatro puntos antes del domingo, Estados Unidos solía llegar en desventaja a la última jornada? Y debería concluir que, en efecto, es humano, comete errores… No ha encontrado la manera de liderar dentro y fuera del campo a un grupo mientras su presencia eclipsa trágicamente la figura del capitán de turno y merma su peso.

-Y al fin, los emparejamientos individuales. Sergio, en el primer partido ante terremoto Kim. Es su momento. La hora de dar el golpe en la mesa ante millones de americanos que aguardan su descalabro. Ha sido una Ryder accidentada para él, pero nos ha enseñado su coraje y espíritu.

Jiménez, definitivamente, no ha tenido nada de suerte en esta Ryder: en sus dos apariciones le ha tocado siempre la que ha sido de largo la mejor pareja del torneo, Mahan-Leonard (han ganado tres puntos de tres), y en individuales un hueso como Furyk. En el malagueño, y eso es lo bueno, siempre es fácil confiar. Vamos Miguel.

En líneas generales Faldo ha apostado por un final de infarto y ha situado en los tres últimos partidos a todos sus pesos pesados, salvo Sergio. Poulter, Westwood y Harrington cierran el cuadro. Una decisión arriesgada porque puede ocurrir que dejes para el final lo mejor de tu ejército y su concurso ya no tenga tanta relevancia si antes se decide todo. No nos parece una buena táctica. Se puede (y se debe, a nuestro juicio) equilibrar mucho más todo el cuadro, sobre todo cuando llegas dos puntos abajo y un par de accidentes en los primeros partidos te pueden dejar al borde del abismo. Equilibrio, equilibrio… Una virtud que destilaba por todos los poros Faldo como jugador y que sin duda le está faltando como capitán. Insistimos: a nuestro juicio, un error importante.

Azinger ha situado a sus dos rookies Kim y Mahan de entrada para levantar a la afición desde el primer momento, y luego ha equilibrado mucho mejor el cuadro, aunque con ligera tendencia a tratar de 'resolver' antes de los partidos finales. Alea Jacta Est.