
José María Olazábal participó en un curioso experimento, organizado por Turismo de Portugal. Se trataba de pegar bolas desde el techo de un barco tratando de acertar en una bola de cristal (que es el logo del Portugal Masters) que estaba situada en otra embarcación. El oleaje, por leve que fuera, no ayudaba nada…
Anécdotas aparte, y aprovechando el plácido regreso a puerto, Chema nos contaba cómo enfoca ahora mismo su vida, en el aspecto profesional. Quiere ir cogiendo poco a poco las sensaciones después de haber sufrido un duro desgaste emocional. Pero tampoco se pone objetivos exigentes y, sobre todo, pretende asimismo seguir disfrutando del momento, de una Ryder tan cercana en el tiempo y, sin embargo, ya legendaria.
Por cierto, fueron cinco los jugadores que trataron de reventar la esfera de cristal (Olazábal, David Howell, Tom Lewis, Ricardo Santos y Antonio Sobrinho), y fue Santos, en la última tanda, quien consiguió el objetico después de haber pegado entre todos 268 bolas… Y no se falta a la verdad de ninguna de las maneras si se apunta que fue Chema quien más cerca anduvo antes de conseguirlo.


