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Cruel final

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Alejandro Cañizares deja St. Andrews con un mal sabor de boca. Es lógico. Se marcha con una vuelta de 77 golpes para un total de -2. Es lo que tiene más reciente y duele. Pero a medida que pasen los minutos el análisis debe ser mucho más positivo, más objetivo…

El español ha debutado en St. Andrews en un Major y su actuación hay que calificarla de sobresaliente. Ha terminado en el puesto 27º y, sobre todo, ha salido el cuarto día de su primer British en el antepenúltimo partido junto a Lee Westwood. Ha dejado su sello en el Old Course, en la cuna del golf. Los aficionados se quedan con su swing natural, flexible, equilibrado y con ese putter al que le cuesta bien poco echar fuego. Hoy no han salido las cosas, pero nadie duda de que tendrá muchos British por delante para seguir demostrando todo el talento que lleva dentro.

Alejandro era la viva imagen de la decepción nada más terminar su última vuelta. Hacía esfuerzos por ver lo positivo, pero no le salía. Es ambicioso, de eso no cabe duda. “Cuando estás incómodo con el swing pasa lo que pasa. He jugado muy mal y no he sabido estar a la altura. No he pegado buenos golpes y no me he dejado buenas opciones de birdie para recuperar. Ha sido un día muy negativo”, analizaba el español.

El último día de tu primer major, en el antepenúltimo partido, con las gradas llenas… ¿Nervios? “No he estado nervioso, simplemente me daba rabia ver que no me salía nada y que sólo daba pasos atrás”, señalaba.

Cañi, eso sí, es consciente de que el análisis global debe ser otro. “La valoración es positiva, pero lo siento porque ahora mismo no puedo estar muy positivo. He disfrutado muchísimo esta semana, de la atmósfera, de cómo se vive aquí el torneo, pero me marcha con mal sabor de boca”.

Alejandro descansará ahora la próxima semana y volverá a la competición en el Open de Irlanda.