
St. Andrews es para muchos el paraíso del golf y como todo paraíso que se precie cuenta con su infierno particular. Tiene forma de entraña humana, está relleno de arena y habita a 100 metros del green del hoyo 14…
Hablamos del ‘Hell Búnker’, una de las trampas más temidas del Old Course, aunque de un tiempo a esta parte entra en juego sólo para los amateurs.
El hoyo 14 es un par 5. El ‘Hell Búnker’ está situado a 100 metros de green y a unos 170 de la caída de un drive de unos 260 metros. En un día normal, la tecnología ha hecho que no entre en juego desde hace muchos años. Otra cosa es que sople mucho, muchísimo viento en contra. Ahí ya tendríamos algunas dudas. Lo que está claro es que es un verdadero problema para los amateurs.
Merece la pena verlo de cerca. Es gigante. Coge una buena parte de la calle y tiene unos tres metros de talud. Un infierno. Superar esos tres metros y tratar de llevar la bola a green desde 100 metros en una tarea casi de ciencia ficción.

Andra Kirkcaldy fue el profesional de St. Andrews que sustituyó al viejo Tom Morris. Kirkcaldy salía a jugar a menudo con socios del club y cada vez que alguno caía en esta trampa lo anunciaba como si fuera un ángel caído: “acabas de entrar en el infierno”.
El 'Hell Búnker' era una de las señas de identidad del campo, hasta el punto de que le llegaban cartas desde Estados Unidos con esta simple dirección: “Andra”, Hell Búnker, Escocia. No hacían falta más datos para que todos los carteros de la zona supieran dónde había que entregar la misiva.


