
Colin Montgomerie y Ken Schofield han sido elegidos para entrar en el Salón de la Fama del golf en 2013. La designación de Monty ha levantado mucha polvareda…
Tanta que casi habría que hablar en esta ocasión del ‘salón de la polémica’, al menos en Estados Unidos, donde claramente aún se la tienen guardada al escocés. Muchos analistas no entienden que acceda al «exclusivo» salón un golfista que no tiene ningún major en su palmarés y que tampoco ganó nunca en Estados Unidos. Algunos, incluso, llegan a ningunear sus logros en Europa, donde ha ganado 31 torneos y se ha impuesto en el Orden de Mérito en ocho ocasiones, siete de ellas consecutivas. Consideran algunos periodistas norteamericanos que el segundo del PGA Tour tiene más mérito que el primero del Circuito Europeo.
Lo cierto es que Monty nunca despertó simpatías en la prensa en general, debido a la marcada ambivalencia de su carácter, y en la norteamericana en particular, ya que nunca mostró ningún interés por jugar en el PGA Tour.
Sea como fuere, el criterio para entrar en el Salón de la Fama está claro: hay que tener más de 40 años y sumar los méritos necesarios ya sea a través de triunfos en Grandes, victorias en torneos del PGA Tour o European Tour o participaciones en la Ryder. En estas dos últimas cuestiones el poderío de Montgomerie es indiscutible. Quizás, aún escuece al otro lado del Atlántico su carácter de invicto en los individuales de la Ryder, o su victoria como capitán en Gales 2010.
No obstante, las críticas no sólo han llegado por parte de la prensa norteamericana. Alastair Tait, periodista británico que trabaja (eso sí) en la publicación norteamericana Golfweek, asegura que Ian Woosnam o Padraig Harrington se han hecho más acreedores de entrar en el Salón que Montgomerie. Woosnam fue Número 1, es ganador de Grande y venció en Estados Unidos. Harrington, por su parte, tiene tres majors en su zurrón.
Parece que todo lo que hace Montgomerie tiene que estar rodeado de polémica, ya sea por acción o por omisión del escocés. El debate, en cualquier caso, está servido.
Con quien no ha habido polémica alguna es con Ken Schofield, máximo responsable del Circuito Europeo hasta la llegada de George O’Grady, e ideólogo de la expansión del Tour hacia tierras asiáticas.


